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1979 |
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José María Granados |
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Lo que importa son los municipios |
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La resaca de la Constitución y el nuevo orden que representa empieza a acelerar algunos de los procesos pendientes, incluidos los que significarán la renovación de los partidos. Aunque no será el nuevo año que comienza el escenario para el acto final, 1979 tendrá mucho que ver con el futuro, especialmente porque el gobierno más cercano al pueblo cambiará las formas y dotará de un nuevo talante a la sociedad almeriense que, en su conjunto, empieza ya a notar las transformaciones que trae la democracia. Llegar a los ayuntamientos, dejarse ver, sobrepasar la barrera de lo distante y sentirse representado en la pluralidad serán las asignaturas en las que todos se esforzarán y sacarán adelante.
Cambios y discrepancias. Claro que, previo a la toma municipal, el sistema debe ajustarse y, tras la etapa preconstitucional, es momento de asentar la cúpula de las instituciones, por eso no extraña una nueva convocatoria de elecciones generales antes de descender al escenario local. La fecha, el 1 de marzo y, a continuación, las Municipales, que hora es de aproximar posiciones democráticas hasta el punto de que puedan tocarse.
Es en ese proceso de consolidación institucional cuando en Almería empiezan a notarse los primeros cambios al aparecer también las primeras discrepancias políticas. Si el PSP había apostado un año antes por la unidad socialista aportando sus cuadros, la UCD, que gobierna al empezar el año y que seguirá gobernando después, inicia a nivel provincial una renovación que poco después, cuando los ajustes estén terminados, la hará desaparecer al apoderarse precisamente los socialistas de gran parte de ese espacio de centro y surgir una derecha clara y nítida. El primer intento es dejar fuera de combate al presidente provincial de UCD, Juan Antonio Gómez Angulo, al que inicialmente se excluye de la lista de candidatos al Congreso, pero que vuelve a encabezarla con el apoyo de Madrid. Antes de que termine la legislatura, la UCD habrá protagonizado en Almería su revolución apoyada en los rescoldos de quienes tuvieron que bajar la cabeza ante la decisión centralista de mantener al ingeniero Gómez Angulo como referencia. Las figuras de Ramón Ponce y de José Manuel Torres Rollón, convertidos en senadores por decisión popular y que no dudan en abandonar sus puestos para provocar unas elecciones anticipadas que gana de calle el PSOE, son consecuencia de la falta de democratización de la UCD al iniciarse 1979. La herida no se cierra y sangrará años después.
Ocurre, además, que en abril hay elecciones Municipales y que la izquierda andaluza va a protagonizar un pacto para llegar al poder. Pasa en Almería capital donde la candidatura más votada, la que encabeza el abogado Fausto Romero-Miura Jiménez (UCD), es superada por la unión de PSOE, PSA y PCE, que instala a un socialista al frente de la Casa Consistorial y que gobierna de manera firme durante los primeros años, sin que se atisbe un resquicio en el grupo. Ese gobierno, con Santiago Martínez Cabrejas Santi como primer edil, será todo un referente, un espejo, para los siguientes años.
Las Generales. Almería, como el resto de España, se prepara para unas nuevas elecciones generales. El 21 de enero la prensa provincial hace públicas las candidaturas que concurrirán a la cita electoral del 1 de marzo. Hay alguna que otra sorpresa respecto a la representación política anterior. Las candidaturas que concurren a esta nueva cita con las urnas en la provincia de Almería son las siguientes:
UNION DE CENTRO DEMOCRÁTICO Congreso : 1. Juan Antonio Gómez Angulo. 2. Francisco Soler Valero. 3. Alfonso Soler Turmo. 4. Juan Manuel Pérez Company. 5. Gabriel Cuenca Lorca. Senado : 1. Ramón Ponce García. 2. José Fernández Alemán. 3. José Manuel Torres Rollón.
PARTIDO SOCIALISTA OBRERO ESPAÑOL Congreso: 1. Joaquín Navarro Estevan. 2. Juan de Dios Ramírez Heredia. 3. José Antonio Amate Rodríguez. 4. Alberto Luque del Aguila. 5. Juan Gómez Sánchez. Senado: 1. Joaquín Pérez Siquier. 2. Virtudes Castro García. 3. Santiago Martínez Cabrejas .
ALIANZA POPULAR Congreso : 1. Miguel Ángel Gutiérrez Ferrández. 2. Francisco Rosas Torres. 3. José Verdejo Padilla. 4. Rafael Viciana Aráez. 5. Ernesto Miras Monllor. Senado : 1. Manuel Martínez-Carlón Guirao. 2. José Molina Santiesteban. 3. Joaquín Monterreal Alemán.
PARTIDO COMUNISTA DE ESPAÑA Congreso: 1. Antonio Montoya Pérez. 2. Diego González Marín. 3. Baldomero Ortiz Requena. 4. Ángel Pardo Berenguel. 5. Serafín Molina Cara. Senado: 1. Antonio Fernández Sáez. 2. Pedro Molina García. 3. Antonio Muñoz.
MOVIMIENTO COMUNISTA: ORGANIZACIÖN DE IZQUIERDA COMUNISTA Congreso: 1. Javier Ayestarán Amunárriz. 2. José González Vázquez. 3. Josefina Jiménez Betancourt. 4. Carmen Guerrero Villalba. 5. Concepción Ruiz Cáceres. Senado: 1. Fernando Martínez López. PARTIDO SOCIALISTA DE ANDALUCÍA Congreso : 1. Laudelino Gil Andrés. 2. Antonio Serrano Agulló. 3. Gustavo Fernández. 4. Cayetano Hernández García. 5. María del Carmen Murillo. Senado: 1. Fernando Navarrete López-Cózar. 2. Miguel Fernando Garcés. 3. María Molto.
PARTIDO LIBERAL Congreso : 1. Enrique Larroque . 2. Carlos Alonso Cobos. 3. Antonio Miras Gómez del Mercado. 4. Juan Espinosa Mesa. 5. Antonia Camacho. Senado: 1. Francisco Olea Porcel. 2. José Luis García de Mora.
PARTIDO DEL TRABAJO DE ANDALUCÍA Congreso : 1. Ángel Berenguel Castellari 2. María Isabel Bonilla Moreno. 3. Francisco Vera Tomasa. 4. Indalecio Gutiérrez Muñoz. 5. Mariano Junco González . Senado : 1. Francisco Galdeano Pérez.
F.E. DE LAS J.O.N.S AUTÉNTICA (La de Pedro Conde) Congreso 1. Gabriel Callejón Lirola. 2. María Dolores Robles Martos . 3. José Manuel Torres Márhuenda. 4. Pelayo Gallejo Uclés. 5. Jesús Robles Martos. Senado: 1. Francisco Javier González Vázquez. 2. María del Saliente Peral Mármol.
FRENTE NACIONAL ESPAÑOL Congreso: 1. Julián Gil de Sagredo. 2. Francisco Puerta Romero. 3. Eugenia Tonda Manzano. 4. Eduardo Fernández Muñoz: 5. Juan Rodríguez García. Senado : 1. Ginés de Haro Rossi.
Todos estos nombres son los que quedan para la historia de estas primeras elecciones constitucionales que se celebran y que no van a dar ninguna sorpresa en los resultados.
UCD consigue tres diputados (Juan Antonio Gómez Angulo, Francisco Soler Valero y Alfonso Soler Turmo) y tres senadores (Ramón Ponce García, José Manuel de Torres Rollón y José Fernández Alemán) y el PSOE dos diputados al Congreso (Joaquín Navarro Estevan y Juan de Dios Ramírez Heredia) y un senador (Virtudes Castro García). La participación popular es del 67%, 11 puntos menos que las celebradas en 1977, si bien el reparto de escaños entre centristas y socialistas es el mismo que dos años atrás, un 3-2 en el Congreso y un 3-1 en el Senado.
Las municipales. No llegaron al millar. 972 concejales elegidos y de ellos, 102 alcaldes al frente de otras tantas corporaciones, como resultado de las primeras elecciones municipales democráticas celebradas el 3 de abril de 1979, las más esperadas desde la aprobación de la Constitución. Con ellas llega a los ayuntamientos el sistema de partidos tras cuatro décadas de dictadura. Los prolegómenos electorales tienen diversas incidencias, como el fallecimiento de José María Cara González, que encabeza la lista de Coalición Democrática en Roquetas de Mar, en vísperas de la votación. Algunas candidaturas, en la zona central de la provincia, se presentan fuera de plazo a causa de una fuerte tormenta que dificulta las comunicaciones, pero el sentido común supera estas dificultades. Y llegan los resultados que, en la mayoría de los pueblos y ciudades, se sitúan en un casi mano a mano entre la UCD y el PSOE, con posterior presencia del PCE, que obtiene algunas alcaldías en virtud de los pactos de izquierda, y de CD-AP. En menor proporción están representados PL, FN, PSA y PTA. Asimismo, las candidaturas independientes o agrupaciones de electores se alzan con el triunfo en localidades como Adra, Carboneras, Pulpí, Vélez-Rubio, Chirivel y Oria.
Tres mujeres ocupan alcaldías en Uleila del Campo, Senés y Pechina, aunque esta última no concluye su mandato al ser destituida el 16 de noviembre. También quedan sus nombres para la historia: Adoración Antolín Sorroche (UCD), María Villalpando Nieto (UCD) y Carmen Amate Cruz (PSOE). En 1979 y en materia política aún no se había inventado la palabra paridad.
De estos 972 primeros concejales democráticos, sólo 797 permanecerían en sus cargos durante los cuatro años de mandato municipal. Fallecimientos, dimisiones y otras incidencias hacen que no lleguen al final de su representación.
En cuanto a la Diputación Provincial, su gobierno corresponde a la UCD. El centrista José Fernández Revuelta accede a la presidencia de una corporación desde la que se van a cuidar los intereses de los 102 municipios existentes. Como vicepresidente primero se elige a Fausto Romero-Miura Jiménez, auque cesará a comienzos de 1980 al dimitir como concejal. En la vicepresidencia le sustituye José Montoya Aparicio, de Jergal, y en el escaño Antonio García Ruiz, de Tahal. José Antonio García Acién es vicepresidente segundo. Diego Fuentes Gómez (Huércal-Overa), José Fernández Fernández (Adra), Diego María Egea Rame-Martínez (Vélez-Rubio), Francisco José Gallego Morales (Níjar), Juan Martínez Jiménez (Tíjola), José Miras Carrasco (Albox), Federico Moreno Ferrón (Berja), Adolfo Pérez López (Garrucha), José Juan Rodríguez Jiménez (Olula del Río), José Romera Granados (Canjáyar) y Juan Soler Mula (Cuevas del Almanzora) componen, junto a presidente y vicepresidentes, el Grupo de UCD, mientras que Antonio Maresca García-Esteller (Almería), Manuel Ceba Pleguezuelos (Berja), José Joaquín Céspedes Sánchez (Almería), Juan Gómez Sánchez (Huércal-Overa), Daniel Martínez Ramírez (Lubrín), Antonio Ramírez Caparrós (Vera) que dimite posteriormente sin ser sustituido, Mariano Tapia Domínguez (Olula del Río), Francisco Gabriel Barranco López (Dalías), que cubre la baja de Juan Navas Martín (18-8-1980), y José Góngora Abad (Roquetas de Mar), que cubre la baja de Juan Fernández Fernández el 27 de agosto de 1980, forman el Grupo Socialista en esta primera Corporación democrática.
Con la democratización de la Corporación Provincial, la provincia empieza también a irradiar su propio sello de identidad. El hecho de que la capital esté en manos de la izquierda llevará al gobierno centrista de la Diputación a intentar dar cierta relevancia a su gestión desde el apoyo a los municipios y actuando de una manera autónoma y diferenciada con el propósito de que se puedan distinguir claramente las acciones que acomete. Se trata de no ir a remolque de nadie y de participar con luz propia en las decisiones que afectan al conjunto de Almería. También la oposición socialista tendrá, en esta primera Corporación, la oportunidad de darse a conocer sin la carga de otros partidos de izquierda. El resultado práctico llegará pocos años después, con el PSOE instalado en el gobierno andaluz, con mayoría absoluta en el ayuntamiento de Almería y con la conquista de la Diputación.
Otros aires. No cabe duda de que empieza a respirarse otros aires. La actividad política lo impregna todo y los nuevos modos de gobierno se trasladan a la calle. Los plenos municipales y sus comisiones permanentes centran la atención de los ciudadanos, que comprueban la existencia de transparencia, en lo que se afanan también los propios políticos y los periodistas. Empieza a notarse un cambio en la información desde el compromiso de que quien gobierna no es otro que el pueblo. Se nota más en la acción municipal, donde los vecinos, a través de las distintas asociaciones, participan activamente en las sesiones y comprueban que sus representantes se unen para los problemas comunes. Hay debates y también acuerdos. Las grandes decisiones se suelen adoptar por consenso y el papel de la oposición, al menos hasta traspasarse el ecuador del mandato, no es que sea testimonial, pero sí muy distante de lo que vendrá años después. Todos luchan por hacer esa obra que Almería necesita y hasta en la programación de fiestas se incluyen las actuaciones de aquellos artistas que cada concejal, en nombre de cada uno de los grupos políticos, prefiere.
En medio de este panorama, recién inaugurada la democracia municipal, surge una nueva publicación periódica: Almería Semanal. Editada por Almería de Ediciones, empresa creada por Enrique Martínez Leyva, José Olmedo Villarejo y José Baños, irrumpe en el panorama informativo provincial con un nuevo estilo y con una fuerza desconocida hasta el momento. Por aquel entonces, la prensa de Almería la constituye La Voz de Almería, perteneciente a Medios de Comunicación del Estado, y la edición almeriense del periódico Ideal, de la Editorial Católica. En Almería Semanal se empieza a trabajar precisamente en abril, coincidiendo con las municipales, aunque el primer número no saldrá a la luz hasta meses después. La revista acabará, sin embargo, sucumbiendo al finalizar enero de 1980. Los piropos que la misma venía recibiendo desde los sectores más progresistas de la provincia no sirven más que de añoranza en la desaparición. El poder oficial había fijado sus garras en la publicación y la fuerza del dinero acaba con ella al desaparecer los contratos publicitarios que la sostenían. La primera redacción de Almería Semanal la componen Manuel Acién Lirola, como director; José María Granados y Pedro M. de la Cruz. En su larga lista de colaboradores hay periodistas de la talla de Miguel Ángel Blanco y Manuel Gómez Cardeña, quien es objeto de una calumniosa y amenazante campaña que culminará meses después con su traslado a Ideal en Granada, después de que aparezcan numerosas pintadas en su contra y se le amenace a él y a su familia. Una campaña orquestada bajo las siglas UFA atacará directamente al periodismo almeriense en la figura de Gómez Cardeña a la vez que a la libertad de información.
En Primera. 1979 es el año del ascenso de la A.D. Almería a Primera División del Fútbol nacional. Bajo la batuta de un viejo legionario del balón, José María Maguregui, el equipo rojiblanco consigue en la penúltima jornada de liga de Segunda ascender entre los grandes del balompié. La Peña Los Churros lo celebra, junto a toda Almería, a lo grande. Es el gran éxito del deporte local, en una Almería que aún carece de instalaciones deportivas dignas, que no sabe lo que es el deporte base y cuyos aficionados quedan representados cada domingo, en la única televisión que entonces existe, por un grupo que es capaz de hacerse unas migas o una paella en el propio campo mientras espera la hora de inicio del partido.
El fútbol arrincona al boxeo que, hasta ese momento, es el rey del deporte en la provincia. La ilusión se mantendrá un año más, el tiempo en el que el sueño se esfuma. La A.D. Almería desaparecerá y pasarán años hasta tener un equipo en Segunda División. |
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