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1979 |
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Francisco Solano Márquez |
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Del azul al rojo |
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Cuarenta meses después de la muerte de Franco llega por fin la democracia a los ayuntamientos, los últimos eslabones de la dictadura, que entre la falta de recursos y la contestación de la izquierda han aguantado estoicamente el chaparrón. Al ser también las instituciones más cercanas su renovación permite a los ciudadanos visualizar la democracia, hasta ahora circunscrita a instituciones alejadas de la vida cotidiana como el Parlamento. En Córdoba se alza con la alcaldía el candidato comunista Julio Anguita, el califa rojo.
Una campaña con sordina. Once candidaturas concurren a las elecciones municipales en la capital, cuyas siglas y cabeceras de listas son, por orden de presentación: PCE, (Julio Anguita González), PSOE (Antonio Zurita de Julián), PTA (Manuel Montalvo Soriano), MCA-OIC (Carmen Ruiz Navarro), UCD (Diego Romero Marín), PSA (Francisco Martín López), FN (Juan Millán Álvarez), CD (Antonio Pérez Barquero) candidatura que se retira al inicio de la campaña, LCR (Carlos López González), Grupo Independiente Cordobés (Antonio Campos Medina) y Candidatura Independiente (Ángel García Delgado). En el conjunto de los 75 municipios cordobeses concurren 280 listas.
Las presentaciones de candidaturas se realizan en plena campaña electoral de las generales, celebradas el 1 de marzo, y ello eclipsa sin duda los mensajes y produce cierto cansancio en el electorado. Por eso los partidos huyen de los grandes mítines y apoyan sus campañas en el contacto directo de sus candidatos con los barrios y en la publicidad de vallas y prensa, donde tienen protagonismo los eslóganes para vender las distintas marcas, al más puro estilo americano: Cambia tu ciudad con los socialistas, propone el PSOE, mientras que los centristas ofrecen Un alcalde UCD para una ciudad mejor, el PCE Entra en el Ayuntamiento, y el PSA Ahora, andalucistas a los ayuntamientos. De los primeros espadas pasan por Córdoba fugazmente Santiago Carrillo y Felipe González, y éste se limita a una visita al mercado de la Corredera. La nota imaginativa de color la aporta el PSOE, que recorre los barrios con un pasacalle socialista, animado por cabalgata, guiñol, cartelones de ciego y murgas.
La seducción del candidato Anguita. Si el comportamiento electoral fuese similar en unas generales y en unas municipales, la proyección del resultado de aquéllas, celebradas un mes antes, habría dado 9 concejales a UCD, 8 al PSOE, 5 al PCE y 4 al PSA. Pero los resultados de las urnas el 3 de abril son bien distintos y dan la mayoría relativa al PCE, que con 32.806 votos alcanza 8 ediles, seguido de UCD, con 30.336 votos y 7 concejales; PSOE, con 27.598 votos y 7 concejales; y PSA, con 20.082 votos y 5 concejales. Así que con respecto a las generales de marzo el PCE gana 5.455 votos y el PSA 3.458, mientras UCD pierde 5.893 y el PSOE 6.919. Llama especialmente la atención este último resultado, pero tiene su explicación.
En un primer proyecto encabezaba la lista del PCE el abogado procedente de la extremista OIC, y ahora independiente, Rafael Sarazá. Pero al vislumbrarse la posibilidad de obtener alcalde, merced a pactos poselectorales con el PSOE que permitan mayorías de progreso, Ernesto Caballero propone que lidere la lista el militante Anguita, situado inicialmente en la segunda plaza. Esa intención de apoyar para la alcaldía de Córdoba al candidato comunista a cambio de ayuda recíproca en otras ciudades lleva al PSOE a colocar como número uno a un discreto Antonio Zurita, veterano luchador por la democracia procedente del PSP, pero sin el tirón popular de Martínez Bjorkman. Que Joaquín no fuera el candidato es posible que resultase un error, (pues) podía haber sido el alcalde, reconocería el propio Zurita años más tarde.
Ningún partido pone en duda el legítimo derecho de Anguita a ocupar el sillón, y en la sesión constituyente celebrada el 19 de abril los 20 concejales de PCE, PSOE y PSA suman sus votos para elevar a la alcaldía a Julio Anguila González 37 años, profesor de EGB y licenciado en Historia, mientras que UCD vota en blanco. Córdoba se convierte así en la única capital de provincia con alcalde comunista. El Salón de los Mosaicos del Alcázar acoge más tarde la presentación al pueblo del nuevo Ayuntamiento, acto que el nuevo alcalde cierra con una pragmática recomendación: Y ahora, a trabajar.
Como homenaje a los resultados electorales el comité central del PCE celebra en mayo una reunión plenaria en Córdoba, bajo la presidencia de Santiago Carrillo, quien asegura en un mitin que detrás de Córdoba vamos a estar todos los comunistas. En el conjunto de la provincia gana UCD, que obtiene 334 concejales, seguido del PSOE con 278 y del PCE con 171. En cambio el PSOE logra el mayor número de alcaldes, 28, seguido de UCD con 22, PCE con 14, PSA con 4 y PTA con 2; el abanico se completa con 5 independientes.
Un gobierno de concentración. El primer gesto de Anguita no es tan fiero el león como lo pintan, parece insinuar es reunir en su despacho a los ex alcaldes que aún viven, foto que tranquiliza a la derecha. En sus primeras declaraciones el nuevo alcalde promete repartir juego, y, efectivamente, coherente con el gobierno de concentración que viene reclamando Santiago Carrillo a nivel del Estado, Anguita reproduce el modelo, a pequeña escala, en el Ayuntamiento cordobés. Contando con la docilidad de UCD, el califa rojo como ya le llaman los periodistas diseña un gobierno municipal de concentración, con un reparto de delegaciones proporcional cuantitativamente, aunque no cualitativamente, a los resultados de las urnas.
El PCE asume Urbanismo y Vivienda (Rafael Sarazá), Sanidad y Asistencia Social (Herminio Trigo) y Agua, Saneamiento y Limpieza (Miguel Galadí); cede al PSOE Obras Públicas y Servicios Municipales (Antonio Zurita), Hacienda, Rentas y Patrimonio (Rafael González Barbero), y Abastos, Mercados y Matadero (Enrique Rivas); a UCD le encomienda Circulación y Transportes (José Jodral, sustituido más tarde por Juan Antonio Hinojosa), y Personal (Francisco Sánchez); y, finalmente, al PSA le asigna Educación, Cultura y Recreo (Francisco Martín López).
Las primeras preocupaciones a las que se enfrenta la nueva Corporación son las casas en ruina del casco antiguo y la suciedad. A las dos semanas de mandato Anguita se percata que la alcaldía no es un camino de rosas y publica un manifiesto en el que admite que la situación hallada no es fácil ni halagüeña, aunque le reconforta la ilusión que el nuevo Ayuntamiento despierta en el pueblo. Y consecuente con el eslogan electoral de su partido, Entra en el Ayuntamiento, anuncia que las puertas del Consistorio están abiertas a todos apertura que en la inmediata Feria se extiende a la caseta municipal y concede moratoria en el pago de impuestos municipales atrasados. Los tenientes de alcalde responsables de servicios municipales se estrenan con promesas y con lamentaciones, ante los problemas y necesidades con que se encuentran, pero el responsable de la hacienda municipal, Rafael González Barbero, echa un jarro de agua fría a los bienintencionados proyectos al asegurar que la situación económica del Ayuntamiento es dramática.
En coherencia con su modelo de gobierno de concentración, Anguita había anunciado para junio o julio un programa consensuado, cuya difícil elaboración retrasa hasta octubre su presentación, bajo el lema Para cambiar la vida de la ciudad.
El ambicioso programa contempla en Hacienda la revisión de impuestos, la emisión de deuda pública para financiar los grandes proyectos y la creación de una empresa municipal de transporte; en Urbanismo, la revisión del PGOU, la construcción de 2.000 viviendas sociales y la legalización/sanción de las parcelaciones clandestinas; en Educación, Cultura y Recreo, la creación de aulas de cultura en los barrios, la potenciación de los museos y de la biblioteca municipales, el traslado de la feria y la construcción de un polideportivo; en Abastos, Mercados y Matadero, la creación de un mercado mayorista y la edificación de un nuevo matadero; en Vía Pública los proyectos comprenden la restauración del entramado viario, la reparación del alcantarillado, la municipalización del alumbrado público y la regulación de la venta ambulante; en Servicios Municipales, la potenciación del parque de bomberos, la mejora de los jardines, la creación de un jardín botánico, la modernización del zoológico y la construcción de un nuevo cámping; en Saneamiento, la construcción de una planta transformadora de residuos urbanos y la creación de una empresa municipal; en Circulación, reordenar el tráfico en el casco antiguo y la zona comercial, y aumentar las islas peatonales; y en Personal, ampliar la plantilla de funcionarios, reestructurar la organización administrativa y construir un nuevo edificio para el Ayuntamiento, que sigue de prestado en el viejo e insuficiente caserón de la calle Pedro López.
Legítimas discrepancias. No tarda en abordarse el tema de la participación ciudadana, tan grato a los comunistas, pero se ven traicionados por su socio de gobierno el PSOE, que en alianza coyuntural con UCD derrota la propuesta del PCE, recortando así la infiltración política en las juntas vecinales de distrito. La claque comunista que asiste a la sesión da pruebas de inmadurez democrática e insulta a los concejales de UCD y PSOE, lo que obliga a Anguita a desalojar la sala. El diálogo social se verá reforzado con la creación de la Federación Local de Asociaciones de Vecinos Azahara, que agrupa a 18 y elige presidente a Leonardo Rodríguez.
Aprueba el Consistorio la revisión del PGOU, con los votos favorables de PCE, PSOE y PSA frente a los negativos de UCD. Camuflada en la moción aparece la revisión del proyecto de la nueva estación, con la pretensión de que todos los terrenos liberados pasen a la ciudad y el Estado financie totalmente las obras, lo que encalla el hasta entonces bien encauzado proyecto, que retrasará su ejecución bastantes años. El parlamentario centrista Carmelo Casaño contará toda la verdad en El libro de la Estación, imprescindible para conocer las contradicciones e intereses latentes en el asunto, que en el fondo se reducen a una mera cuestión de celos políticos: la izquierda no acepta un proyecto ofrecido en bandeja por una corporación franquista. Si el Ayuntamiento no da marcha atrás el proyecto saldrá adelante, habían asegurado en Córdoba los técnicos de Renfe.
Otra patata caliente es el transporte urbano, gestionado por una empresa privada, Aucorsa, que necesita constantes inyecciones de dinero municipal para mantener un servicio público. Con el fin de salvar los puestos de trabajo, los comunistas, presionados por Comisiones Obreras, acuerdan comprar la empresa, asunto que se lleva a pleno en vísperas de Navidad y que se aprueba con el decisivo voto de calidad del alcalde. (Tanto UCD como PSOE, contrarios a una compra precipitada, podrían haber ganado con sus 14 votos frente a los 13 de PCE-PSA, pero la nunca explicada ausencia del centrista Práxedes Cañete da lugar al empate, que Anguita rompe con su voto de calidad). El costo real de la compra asciende a unos 200 millones de pesetas, al asumir el pasivo de la deficitaria empresa, que en julio había solicitado 58 millones para enjugar el déficit del año anterior.
Mientras llegan las grandes obras, se emprenden campañas de choque para mejorar el tráfico y la limpieza; el propio alcalde, talonario en mano, multa vehículos infractores e incluso está a punto de empuñar la escoba testimonialmente. Es el despegue político de un hombre carismático llamado a superiores destinos, que oficia en la política como un buen actor y transmite su entusiasmo y convicción a quienes le rodean, aunque como gestor comete errores como retrasar una estación que estaba al alcance de la mano.
Ah, el Ayuntamiento presidido por Antonio Alarcón se había despedido con la entrega de medallas de oro al escritor Antonio Gala me he sentido físicamente besado por Córdoba, declara tras recibirla, el pintor Pedro Bueno y las dos cajas de ahorros cordobesas. Como fiel reflejo de los resultados provinciales, UCD logra mayoría absoluta en la Diputación, con 14 diputados, que eligen presidente a Diego Romero, mientras que los 8 diputados socialistas y los 5 comunistas apoyan estérilmente a Antonio Zurita, candidato del PSOE.
Los parlamentarios repiten. Las elecciones generales celebradas el primero de marzo repiten en Córdoba la misma distribución registrada en 1977, es decir, tres diputados para el PSOE, que suma 111.237 votos (Guillermo Galeote, José Miguel Salinas y Manuel Gracia); otros tres para UCD, que casi iguala a los socialistas, con 110.734 votos (José Javier Rodríguez Alcaide, Carmelo Casaño y Antonio José Delgado); y uno para el PCE, que logra 70.554 votos (Ignacio Gallego). Así que los representantes de la provincia de Córdoba en el Congreso no varían ni en número ni casi en personas con respecto a la legislatura constituyente; sólo aparecen dos caras nuevas, José Miguel Salinas y Manuel Gracia, en sustitución de Rafael Vallejo y Emilio Fernández, que pasan al Senado.
El número de votos, en cambio, registra algunas variaciones, aunque no llegan a afectar a la distribución de escaños. Así, el hegemónico PSOE pierde más de 11.000, los mismos que gana el PCE, mientras que UCD baja en 6.700. La mayor ganancia absoluta la registra el PSA, que logra 36.826 votos 23.600 más que los obtenidos por la coalición Unidad Socialista en 1977 y se queda a sólo 84 del escaño, lo que, aunque parezca increíble, provoca un suspiro de alivio en José Aumente, cabeza de lista, más pensador que batallador.
También el Senado registra resultados similares a los de 1977: el PSOE sienta en la Cámara baja a sus tres candidatos (Joaquín Martínez Bjorkman que con 109.320 es el más votado, Emilio Fernández y Rafael Vallejo), mientras que UCD logra su cuarto escaño de la provincia para Cecilio Valverde, que sería elevado a la presidencia de la Cámara por su amigo Adolfo Suárez. Como buen jurista, Valverde aspira a ser candidato al Congreso, pero discrepancias internas le mantienen en la lista abierta del Senado, lo que acaba aceptando ante la promesa de presidir la Cámara Alta. A nivel nacional UCD repite cómoda mayoría absoluta, con 167 diputados, lo que le permite seguir gobernando en solitario, mientras que el PSOE, con 121 escaños, se resigna a seguir siendo el primer partido de la oposición. Para Andalucía es dato significativo que el PSA siente en el Congreso a cinco diputados.
Un total de 13 candidaturas han concurrido a las elecciones generales en Córdoba, que por orden de votos obtenidos son PSOE, UCD, PCE, PSA, CD, UN, PTA, PSOE(h), MCA-OIC, OCE, PCT, IR, FET y ORT, a las que hay que añadir la aventura del periodista Matías Prats, candidato independiente al Senado, que logra 32.664 votos.
Los centristas aseguran en la campaña que UCD cumple, vota UCD; el PSOE aspira a Un Gobierno firme para una sociedad justa, por tanto, Tu voto es nuestra fuerza; y el PCE recomienda Pon tu voto a trabajar. El nuevo obispo Infantes Florido hace oír la voz de la Iglesia ante las elecciones, y en una pastoral pide la participación de los cristianos, pero desaconseja que voten a los partidos que defiendan el aborto o nieguen a los padres el derecho a elegir libremente la enseñanza de sus hijos, dos de los debates más vivos del momento.
Terrorismo. Los atentados mortales de los terroristas asesinos salpican a Córdoba repetidamente: el magistrado y presidente de la sala VI del Supremo, Cruz Cuenca, natural de Luque, es tiroteado por los grapos en enero; el guardia civil José Díez Pérez, de Villarrubia, asesinado por ETA en Andoain, en febrero; y el policía nacional Rafael Gómez Cobacho, ametrallado en Barcelona en abril. A raíz de la muerte de Díez Pérez, el dirigente de CC OO Manuel Rubia se persona en el cuartel de la Guardia Givil para expresar el pésame, pero su responsable no se digna recibirle; así que Rubia no duda en exponer su enérgica queja al gobernador civil, que llama de inmediato al jefe de la comandancia para afearle su actitud y exigirle que rectifique, lo que hace de inmediato. Y Manuel Rubia vuelve al cuartel, esta vez en compañía de otros dirigentes políticos y sindicales. Es que son muertos de la democracia, y no podemos permitir que los utilice la extrema derecha, asegura el sindicalista.
En medio de una estable normalidad democrática constituyen excepción los incidentes que protagoniza la extrema derecha; así, el jefe de Fuerza Joven, Rafael Jarque, ingresa en prisión por agredir a un militante de la OIC, agresión que se repite también en la persona del candidato del MCA-OIC Alfonso Nieto. La izquierda pide al gobernador la disolución de los partidos fascistas.
Escuredo, el apóstol de la autonomía. A finales de mayo el abogado sevillano Rafael Escuredo sucede a Fernández Viagas en la presidencia del Gobierno preautonómico, y acierta a transmitir su fe en la autonomía, para la que reivindica la vía rápida del artículo 151 de la Constitución, iniciativa que apoyan los ayuntamientos. Y en Carmona se ultima la redacción consensuada del proyecto de Estatuto. En medio del despertar del sentimiento regionalista el responsable de la Obra Cultural del Monte de Piedad, el historiador Luis Palacios, organiza el I Coloquio de Historia Medieval de Andalucía, que pone los puntos sobre las íes de la verdadera identidad histórica y desmonta tópicos como el de la fuerte herencia étnica islámica.
Con motivo del Día de Andalucía, el pueblo se echan a la calle el 2 de diciembre. En Córdoba capital convocan la manifestación proautonomía PCE, PSOE, PSA y PTA, y se adhiere UCD. La respuesta es más tibia que en 1977, pues participan unas 10.000-12.000 personas, según fuentes oficiales, estimación que los organizadores triplican. El clima se caldea cuando en la madrugada precedente desaparecen las banderas blanquiverdes colocadas en el Paseo de la Victoria; como respuesta a la provocación, los organizadores deciden suprimir la bandera nacional en la cabecera de la manifestación, donde habría de figurar junto a la andaluza. Así que al término de la marcha un grupúsculo de militantes de Fuerza Nueva intenta irrumpir entre los manifestantes con banderas españolas, lo que origina duros enfrentamientos que se saldan con 14 heridos cuatro graves y 11 detenidos, entre ellos el presunto autor de unos disparos, Miguel Quintana. El gobernador clausura de inmediato la sede de FN y el alcalde Anguita llama terroristas a los ultras, lo que provoca una querella por injurias que, naturalmente, no prospera. El prestigioso abogado Joaquín Ruiz Giménez defiende al alcalde en aquel juicio.
El paro quita el sueño al gobernador. La lucha contra el paro y la delincuencia quitan el sueño al gobernador civil, Francisco Javier Ansuátegui. Y es que el desempleo no remite, de forma que a principios de año se contabilizan en la provincia 23.538 parados, especialmente en el sector agrícola, que aplaca el Gobierno con el persistente goteo del empleo comunitario. En la capital se autodisuelve la Comisión de Parados y los sindicatos se apresuran a controlar este colectivo; así, el 19 de julio CC OO y UGT convocan una jornada contra el paro que culmina con manifestación, secundada por unas 4.000-5.000 personas, en la que se escuchan voces pidiendo por vez primera la reforma agraria.
Al mismo tiempo, la negociación colectiva provoca huelgas sectoriales a lo largo del primer trimestre en Renfe, campo, limpieza, banca, Westinghouse, Secem, textil y maestros de enseñanza privada, a las que se suman artes gráficas y docentes de FP en mayo, transportes de mercancías en agosto, y enseñanza estatal en septiembre.
Tras la cara de un convenio con subida salarial de 14,5-15,5 puntos, Westinghouse oculta la cruz de un expediente de reducción de jornada. No es la única empresa con dificultades: cierran Gránulos Diana y el bar Savarín cuyo céntrico solar adquiere la Caja Provincial para su sede central, mientras que Andaluza de Cerámicas y Molina Hermanos saldan las dificultades con despidos. En la provincia, el anunciado cierre de la azucarera de El Carpio provoca la movilización de autoridades y sindicatos, que logran retrasarlo.
De los 35 diarios de la cadena Medios de Comunicación Social del Estado la empresa va cerrando los más deficitarios, lo que desencadena movilizaciones y la creación de comités de salvación en apoyo de una prensa estatal independiente. Sus trabajadores llegan incluso a constituir con ocasión de las elecciones generales una candidatura, Unión por la Libertad de Expresión, con el único objeto de utilizar los espacios gratuitos en prensa, radio y televisión para exponer su problema. El diario Córdoba, creado en 1941, es uno de los amenazados. Un lluvioso febrero origina la crecida del Guadalquivir y desborda el arroyo Cantarranas a su paso por Las Palmeras, barrio marginal cuyos vecinos crean patrullas para la vigilancia nocturna hasta que el gobernador envía a la policía.
A la patronal le preocupa la escalada de agresividad hacia las empresas emprendida por algunos sindicatos, con notas panfletarias y demagógicas que no favorecen el clima de serenidad y entendimiento. En la misma línea, la Asociación de Fabricantes denuncia ataques a la imagen del empresario, demagogia de algunas centrales y partidos y permisividad de las autoridades. Y es que el debate parlamentario del Estatuto de los Trabajadores, la presión social en apoyo de los convenios y el drama del paro caldean el ambiente, aunque la sangre no llega al río. El mayor sobresalto para los bolsillos lo provoca la subida de la gasolina en nueve pesetas, que el Gobierno decreta en julio a raíz de la crisis energética y lleva a reducir el alumbrado público y la calefacción.
Los hosteleros se oponen al impuesto suntuario, los joyeros denuncian crisis en el sector y los olivareros rechazan el precio fijado para el aceite. En contraste con estas sombras, despuntan algunas luces en el panorama económico, como la instalación por Procter & Gamble de la fábrica de detergentes o el anuncio de inversiones por importe de 2.547 millones de pesetas por parte de empresas acogidas a los beneficios del Gran Área. Mientras el Monte de Piedad celebra el centenario de su caja de ahorros, los economistas lamentan que el 44,5% del ahorro andaluz emigre fuera por mandato de la inversión obligatoria.
La Universidad languidece. Aunque el curso termine con 9.302 alumnos, que representan un 10% más que el anterior, tanto el profesorado (655) como el presupuesto permanecen estancados (396 millones de pesetas), lo que hace exclamar al rector Losada que nuestra Universidad languidece por falta de recursos económicos. A raíz de su nombramiento como consejero provincial y honorario de Bellas Artes, Juan Bernier lamenta que el legado monumental que nos ha dejado la historia es tan grande, que no hay poder económico para sostenerlo. Y eso que se han destinado 250 millones de pesetas a la conservación del patrimonio artístico, que benefician a Medina Azahara, la Catedral, el santuario de la Fuensanta y el antiguo palacio de los Marqueses de Benamejí, que se adapta para Escuela de Artes y Oficios, al tiempo que la Diputación ultima la restauración de su iglesia de la Merced. En el reverso de la moneda hay que registrar el incendio sufrido a primeros de diciembre por la parroquia de Santiago. Razones profesionales invoca para dimitir el delegado provincial de Cultura, Rafael Mir, tras 16 meses en el cargo, a quien sucede un canónigo, Manuel Nieto Cumplido.
La exposición artística más importante del año es, sin duda, la antológica que la galería Juan de Mesa dedica al pintor cordobés residente en Madrid Rafael Botí, a quien el Ayuntamiento nombra hijo predilecto de Córdoba y le concede la medalla de oro de la ciudad. También otorga la medalla al mérito de la ciudad a Dámaso Torres, ex director de la Banda Municipal. Entre los libros publicados hay que destacar Córdoba, tierra nuestra, de Juan Bernier, y Córdoba en la poesía, antología preparada por Mario López.
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