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1979 |
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Antonio Checa |
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Los primeros ayuntamientos democráticos |
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Si en lo político 1979 será el año de las primeras elecciones municipales democráticas desde principios de los años treinta en la provincia, y las segundas generales de la monarquía democrática, para Jaén es sobre todo el año de los descubrimientos de Cerrillo Blanco (siglo VII antes de Cristo), en Porcuna, que por su extraordinaria importancia van a representar el inicio de una visión progresivamente arraigada de las tierras jiennenses como uno de los núcleos básicos de la cultura ibérica en España. Es el momento también de aparición del primer volumen del ambicioso Diccionario Biobibliográfico del Santo Reino, de Manuel Caballero Venzalá, que quedará inconcluso.
El olivar -del que se hablará mucho, y con poca concreción, durante la campaña electoral- sigue siendo un sector conflictivo para el que se piden ayudas -llegarán 2.500 millones de pesetas- y una mejor política de precios, pero al menos con la creación de la Denominación de Origen Sierra de Segura se abre un nuevo camino, el de incentivar y destacar los aceites de calidad de la provincia.
Hay más lamentos que alegrías en los primeros meses del año. El Conservatorio de Música agoniza ignorado de todos y el derrumbamiento de 25 metros de muralla en Arjona, con 25 casas afectadas, un muerto y numerosos heridos, o los problemas en el barrio de la Alcantarilla de Jaén capital ponen de relieve las muchas precariedades de la provincia en vivienda, pero el polígono Guadiel, en el término municipal de Guarromán, vecino de la N-IV abre también nuevas posibilidades para el emplazamiento de nuevas empresas en el norte provincial.
Aunque se registra mucho menos entusiasmo popular que en junio de 1977, las primeras semanas del año se significan sobre todo por la campaña electoral. El número de candidaturas que concurren a las elecciones del 1 de marzo por la provincia es alto, 15. Si en el 77 hubo muchas candidaturas de derecha, ahora la dispersión aparece sobre todo en la izquierda. Así tendremos candidaturas de Izquierda Republicana, Organización Revolucionaria de Trabajadores, Organización Comunista de España-Bandera Roja, Movimiento Comunista-Organización de Izquierda Comunista, Partido del Trabajo de Andalucía, Partido Comunista de los Trabajadores, Partido Socialista Obrero Español, sector histórico, además de PSOE, PCE y PSA. En la extrema derecha, las candidaturas de Unión Nacional y Falange Española Auténtica. En la derecha Coalición Democrática (AP); en el centro, UCD, e indefinible, Unión por la Libertad de Expresión, ULE, candidatura-grupo de presión de los trabajadores de la prensa estatal, inquietos por su futuro.
Para el senado las opciones son menos, tres candidatos presentan sólo PCE, PSA, UCD, ULE, CD, UN y PSOE; un candidato Partido Liberal, PTA e IR.
Antes de la fecha de los comicios se producirán algunas retiradas, como la de ULE y Falange Auténtica.
Las candidaturas de las grandes fuerzas políticas aparecen sensiblemente diferenciadas de las de 1977. Lista totalmente nueva en UCD, la encabeza Landelino Lavilla Alsina, leridano, a la sazón ministro de Justicia, tras él José Sabalete Jiménez, comerciante y gerente de UCD, Julio Aguilar Azañón, empresario y en esos días presidente de la Cámara de Comercio, y Francisco Tello Valverde.
En Coalición Democrática repite Miguel Sánchez-Cañete Salazar, abogado de Alcalá la Real y ex-presidente de la Diputación, le siguen en la lista José Rodríguez Fernández, funcionario de La Carolina, y Gabino Puche Rodríguez- Acosta, economista de Baeza. Prácticamente toda la lista es de AP, pues no hay representantes de los otros partidos representados en la coalición. La candidatura de Unión Nacional (Fuerza Nueva) la encabeza el farmacéutico Adolfo Carazo Moya. El PCE coloca en primera posición al profesor del Colegio Universitario Luis Felipe Alcaraz Massats, en cuarto puesto figura Concepción Caballero Cubillo. La lista del PSOE tiene como primer candidato al futuro ministro de Economía Miguel Boyer Salvador, tras él Fernando Calahorro Téllez, economista, José Manuel Pedregosa Garrido, PNN de Instituto, y el futuro dirigente estatal de la UGT Cándido Méndez Rodríguez.
Para el senado, el PSOE presentará -saldrán elegidos los tres- a Juan Zarrías Jareño, agente comercial y único senador de 1977 que repetirá, Antonio Ojeda Escobar, notario de Úbeda y con anterioridad de Villacarrillo, futuro primer presidente del parlamento andaluz, y Miguel Cobo Martín, empleado de Banca de Torreperogil. Unión de Centro Democrático al abogado Fernando Arenas del Buey, Luis Gea Cobo, a la sazón presidente de la diputación, y Francisco Sánchez Martínez, director del centro escolar San José de Calasanz, de la capital. El PCE a Manuel Anguita Peragón, Esteban Flores Teruel y José María López Martínez.
La formación de las candidaturas resulta conflictiva en algunas formaciones. Que las cabeceras de las principales fuerzas políticas, UCD y PSOE, sean para dos políticos avecindados en Madrid y sin vinculación hasta entonces con la provincia, muestra la debilidad, de nuevo, de la clase política autóctona. Si Landelino Lavilla -que además mostrará profesionalidad en los meses siguientes y visitará asiduamente la provincia- es aceptado sin demasiados problemas en las fuerzas centristas, más dificultades tendrá Miguel Boyer, que además de haber estado vinculado a la corriente socialdemócrata de UCD liderada por Francisco Fernández Ordóñez en 1977, intenta ser incluido con anterioridad en las listas socialistas de Madrid y Murcia. La UGT manifestará claro rechazo inicial a su candidatura, aunque luego será aceptado.
Durante la campaña electoral -no especialmente dura- los candidatos dejan frases contundentes: No estamos con los que quieren arrancar olivos ni con los que hablan de repartirlos. Existen recursos, hay que racionalizar su explotación, dirá Landelino Lavilla. Miguel Boyer afirmará: el caciquismo ha malogrado muchas cooperativas, hay que renovar el 40% del olivar. Santiago Carrillo lamentará que unos -UCD- lo tienen todo, incluido la televisión y otros -el PCE- ni locales.
Los resultados electorales -con una participación alta, 72,2%, pero inferior a la de 1977- no suponen ninguna sorpresa en el voto al Senado, resultan elegidos los tres candidatos del PSOE y uno de UCD, el primero por orden alfabético, Fernando Arenas del Buey. Pero en el voto al Congreso sí hay novedades, sobre todo la subida del PCE, que alcanza un 12,9% del voto expresado, lo que le permiten alcanzar un escaño en el Congreso. Será el mayor porcentaje alcanzado por el PCE o IU en elecciones generales en la provincia. Ese escaño priva de su cuarto congresista al PSOE, pese a que obtiene el 41,9 del voto popular y permite mantener sus tres de 1977 a UCD, que alcanza un 33,8%. Les seguirán, muy lejos ya del escaño, Coalición Democrática, 3,5%, y PSA, 3,4%. Modestísimas votaciones para los partidos a la izquierda del PCE, incluido el PCT anticarrillista que encabeza José Cabrero.
En comparación con el 15-J suben los tres principales partidos, PSOE, UCD y PCE, y sobre todo se percibe un claro desplazamiento del electorado hacia la izquierda, debido en parte al voto más joven, al pasar de los 21 a los 18 años la mayoría legal para votar. UCD se benefició del neto descenso de Coalición Democrática (Alianza Popular) y de la desaparición de pequeñas candidaturas como Acción Social Agraria. Pero es evidente que UCD pierde también votos por su izquierda, votos que van a PSOE y éste a su vez cede votos por su izquierda al PCE. Mejora ligeramente el PSA.
El nuevo poder local. De inmediato, las elecciones municipales del 3 de abril llevan la democracia a los consistorios y suponen la primera radiografía del poder local en la provincia. UCD ha realizado un intenso esfuerzo de implantación y presenta candidaturas en todos los municipios de la provincia, salvo Villanueva de la Reina. El PSOE ha desarrollado la misma tarea y concurre asimismo en todos menos uno de los municipios provinciales, la excepción es en este caso Fuerte del Rey. El PCE es el tercer partido por implantación en la provincia, aunque a distancia de los dos anteriores, está ausente en municipios pequeños -Frailes, Iznatoraf, Higuera de Calatrava, Larva...-, y sobre todo en muchas localidades de la comarca de la Sierra de Cazorla y Segura, y la vecina de El Condado: Castellar de Santisteban, Chilluévar, Hinojares, Hornos, La Iruela, Montizón, Puente de Génave, Torres de Albanchez, Villarrodrigo... En cualquier caso está presente en más de la mitad de los municipios y casi todos los que superan los 10.000 habitantes.
Al margen de estos partidos, escasa presencia. Hay pocas candidaturas independientes, de PSA y de AP -que concurre como Coalición Democrática también a los comicios municipales- está presenta una docena escasa, las principales cabeceras comarcales. Mínima presencia de candidaturas a la izquierda del PCE y de la extrema derecha.
La participación, en la tercera cita a las urnas en cinco meses- baja sensiblemente y se sitúa en el 60%. En votos, el PSOE obtiene un 39,0%, UCD el 36,1% y el PCE da un importante salto al alcanzar el 14,6%.
Los resultados en varios municipios donde UCD es el partido más votados, pero el conjunto de la izquierda -PSOE, PCE y PSA- supera su número de concejales, lleva a pactos electorales de la izquierda, sin que UCD pueda hacer lo mismo con CD (AP) por la debilidad de ésta. Es el caso de Jaén capital, donde UCD es el partido más votado, y obtiene 10 concejales, pero aun con apoyo del único concejal de CD, se ve superada por la coalición PSOE (7 concejales), PSA (4) y PCE (3), que lleva a la alcaldía al socialista Emilio Arroyo López. Coaliciones PSOE-PCE se producen asimismo en Beas de Segura, Cazorla, Huelma, Jódar, Peal de Becerro, Porcuna. UCD obtiene la mayoría absoluta en muchos municipios de las sierras, sobre todo Cazorla y Segura, pero también en algunas ciudades de voto socialista, como Baeza, con José Luis Puche. Gobernará Los Cárcheles, Castillo de Locubín, Cazalilla, Chiclana de Segura, Escañuela, Fuensanta de Martos, Fuerte del Rey, Hornos, Iznatoraf, Huesa, Jamilena, Jimena, Mengíbar, Noalejo, La Puerta de Segura, Puente de Génave, Quesada, Rus, Santiago de Calatrava, Santiago-Pontones, Segura de la Sierra, Siles, Valdepeñas de Jaén, Villardompardo, Los Villares o Villarrodrigo.
El PCE pasa a gobernar con mayoría absoluta Begíjar, Lupión y sobre todo Torredonjimeno (11 de 17 concejales y Manuel Anguita de alcalde). Conseguirá en total siete alcaldías, las citadas y las de Benatae, Huelma, Jódar y Lopera.
El PSOE arrolla en Torredelcampo, Martos, Torreperogil, Úbeda, Vilches... y pasa a gobernar prácticamente todas las ciudades relevantes salvo Baeza, La Carolina y Torredonjimeno, comenzando por Jaén, Linares -donde el prestigio de Julián Jiménez otorga muy buenos resultados a los socialistas- y Andújar. En algunas localidades, como Espeluy e Higuera de Arjona se producen curiosos empates triples: UCD, PSOE y PCE obtienen cada uno tres escaños.
Los independientes pasan a gobernar algunas localidades, como La Carolina -aunque se trata en rigor de una candidatura de AP, y Ramón Palacios Rubio figura en el segundo puesto de la lista-, donde obtienen 12 de 17 concejales, Orcera, Sorihuela del Guadalimar y algún otro. No hay feudos de otras formaciones. En total, el PSOE gobernará 48, la mitad justo de los 96 municipios provinciales, aunque con un porcentaje de población muy superior. UCD alcanza 35 alcaldías, el PCE 7 y AP una, aunque formalmente como candidatura independiente. Otras candidaturas independientes, 5.
Como resultado de esas elecciones, se configura la primera diputación provincial democrática, el sistema electoral favorece aquí claramente a los partidos mayoritarios y con mayor implantación y esa diputación quedará con representación de dos fuerzas políticas, PSOE, con 15 diputados provinciales, que obtiene la presidencia en la persona de Leocadio Marín, y UCD, con 12, que quedará como única fuerza de oposición. El gran ausente, pese a sus excelentes resultados, será el PCE.
Tras las dos elecciones, se reorganiza la Junta de Andalucía, que pasa a estar presidida por Rafael Escuredo. Dos representantes jiennenses van a formar parte del nuevo equipo, El senador socialista Antonio Ojeda Escobar será consejero de Interior, el también senador, pero de UCD, Fernando Arenas del Buey, lo será de Sanidad. La llegada de los ayuntamientos democráticos comienza a dejarse notar, por ejemplo, en el callejero: en la capital José Antonio Primo de Rivera y Francisco Franco dejan de tener, respectivamente, plaza y avenida. La Cámara de Comercio considerará el cambio perjudicial. Luego llegarán las polémicas sobre los sueldos de alcaldes y concejales.
La delincuencia juvenil, problema relativamente secundario hasta ahora en la provincia, comienza a serlo, a veces utilizado políticamente por los sectores menos democráticos. En la capital, una banda de adolescentes que tiene base en un caserón vacío de la calle Compañía, comete 63 robos en 45 días. En la tranquila Chilluevar dos hermanos de 17 y 18 años asaltan a un matrimonio. Hay incluso persecuciones de película, como la desarrollada contra la banda del Manitas.
Hay inquietud por el futuro en el único diario provincial, perteneciente a la antigua prensa del Movimiento, ahora Medios de Comunicación Social del Estado, Los trabajadores del Jaén protagonizan alguna asamblea permanente. No faltan problemas laborales más clásicos, con huelgas en la Seguridad Social y en la construcción, por ejemplo.
La enseñanza es otra preocupación generalizada en la provincia. Jaén mantiene 76.000 analfabetos, el mayor índice de España.
Derecha frustada. Los malos resultados que la derecha obtuvo en Jaén en las elecciones de junio de 1977, agrupada como Coa-lición Democrática y bajo los designios de los Siete Magníficos, liderados por Manuel Fraga, hizo que algunos de los que iban en las listas o habían estado trabajando de forma intensa se fueran a su casa, volvieran a sus clases o negocios. El estigma de Fraga pesaba demasiado para algunos políticos que pensaban que era fácil recoger la herencia franquista. Hubo, sin embargo, quienes se dedicaron con más ahínco a recomponer la descompuesta derecha, caso de un jovencísimo Gabino Puche, militante de base de Alianza Popular (AP), pero como diría de él Manuel Fraga apuntaba maneras.
Cuando se le pide a Gabino Puche una reflexión sobre lo sucedido después del fracaso del 15 J del 77 y el largo peregrinar de la derecha durante todo 1978 hasta organizarse en 1979 para concurrir a las elecciones, generales, autonómicas y municipales, señala que se había llamado en un principio a gente que se pensaba iba a tener mucho tirón en las urnas. Cuando se dan cuenta de que no es así ya no era posible dar marcha atrás. De aquel fracaso aprendió mucho la derecha jiennense. En 1977 no había madera política en la candidatura, un poco de ilusión quizás, pero con ello no se ganan las elecciones. Después del batacazo muchos abandonaron la nave. Estaban acostumbrados a tenerlo todo o casi todo hecho, que sólo levantar el dedo les dieran el voto y la obediencia. Por eso, pocos quedaron. Los más se afiliaron a la Unión de Centro Democrático (UCD).
Miguel Sánchez-Cañete vuelve a tomar las riendas y con no poco esfuerzo se crea una Junta Directiva de AP, con Puche y otros ilusionados dando el callo y la cara. De nuevo AP busca su razón de ser. Hasta cambian de casa, o sea de sede. De la antigua en la Carrera se trasladan a la plaza de Coca de la Piñera y como si hubiera que montar un puzzle, pieza a pieza comienza la reconstrucción.
La primera labor es por los pueblos, uno a uno, en misión casi evangélica. El espacio político era poco. A su derecha, Alianza Popular se encontraba con Fuerza Nueva y otros grupúsculos de restos del franquismo, más radicalizados y que acusaban a los militantes de AP de ser traidores a la memoria de Franco. A su izquierda, la UCD había copado casi todo. Y además estaba en el poder, gobernaba en España y eso era una pesada loza para una derecha que quería andar sin muletas.
Pero llegan las elecciones en este año, y es el segundo batacazo. Un desastre. Menos votos, menos escaños. Ni siquiera sale elegido Miguel Sánchez-Cañete lo que le lleva a abandonar la presidencia, siendo sustituido por José Rodríguez Fernández, de La Carolina. Pero el calvario aún no había terminado. Están las elecciones municipales y no consigue la derecha ni una sola alcaldía. De nuevo, la travesía del desierto, sin poder tener explicación exacta de lo que había pasado y son los militantes convencidos del futuro, entre ellos Puche, los que de nuevo tiran del carro.
Y como si las sedes tuvieran la culpa del mal fario o les hubieran echado el mal de ojo, vuelven a cambiar. Dejan la plaza Coca de la Piñera y sientan sus reales en la calle Navas de Tolosa. Una premonición. Y los pocos que quedan inician la reconstrucción del partido. Puche es elegido secretario general de AP Jaén y comienza lo que ellos llaman, la tercera época, cuando la victoria se intuía en el horizonte: llegaría en las elecciones de 1982, cuando AP supera en votos al partido de Adolfo Suárez.
La autonomía. El 23 de junio en histórico pleno celebrado en Granada la Junta de Andalucía decide iniciar la tramitación de la autonomía por la vía del artículo 151 de la Constitución -autonomía con alto nivel de competencias-. Ese objetivo pasa porque al menos el 75% de los ayuntamientos de cada provincia soliciten la autonomía por esa vía en un plazo de seis meses a partir de que lo haga el primero de ellos. Ya en julio se generaliza el proceso de petición de la autonomía por parte de los ayuntamientos. UCD tiene la llave del proceso en Jaén, dado el importante número de ayuntamientos que controla. Y la UCD provincial se lanza sin dudas por el camino autonómico. Sorprendentemente, el 11 de agosto, cuando la Junta de Andalucía realiza el primer recuento de ayuntamientos pro-autonomía, Jaén es la provincia andaluza con más solicitudes, lo han hecho ya el 77 por ciento de los municipios. Jaén, pues, ha cumplido con el requisito. A finales de ese agosto, dos provincias andaluzas han apoyado ya con todos sus municipios la autonomía, son Cádiz, 42 ayuntamientos, y Jaén, con 96. Cuando el plazo concluye también el centenar de municipios de Sevilla ha pedido la autonomía por el artículo 151. Mientras se redacta el borrador del futuro estatuto, Jaén ha dicho rotundamente si a la autonomía. Pronto, sin embargo, vendrá el largo tira y afloja, a partir de que en septiembre, UCD exteriorice sus dudas y se aplace, por ejemplo, la fecha de referéndum autonómico.
Desde principios de noviembre el debate sobre la autonomía andaluza sube de tono, ante el objetivo ya no disimulado del partido gubernamental, compartido sotto voce por amplios sectores del PSOE, de racionalizar el proceso autonómico, una vez que Galicia acceda a la autonomía, lo que en la práctica significa ralentizar y diluir la autonomía andaluza. La Junta se plantea celebrar un nuevo día de Andalucía y que sea exponente del rechazo general a un frenazo autonómico como desea el andaluz, entonces ministro de Administración Territorial, Antonio Fontán.
El dos de diciembre, domingo, se celebra efectivamente el día de Andalucía. Hay manifestaciones en todas las capitales y no faltará en Jaén, donde la izquierda consigue reunir a unas 12.000 personas, UCD permanece voluntariamente al margen. No hay, por fortuna, incidentes provocados por la extrema derecha como en Córdoba o Sevilla.
En los últimos días del año, estalla la crisis interna en la UCD andaluza. El sector favorable a Manuel Clavero, partidario de la autonomía por la vía del 151, es francamente minoritario en Jaén. |
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