Warning: pg_result() expects parameter 2 to be long, string given in /var/www/webs/transicion/web/admin/F_bd.php on line 33 La transición de Andalucía
18 de marzo de 2026
 

 
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  1980
  Pepe Fernández
  Una victoria en toda regla
  Es 1980 sin duda el año de la autonomía, el de las ilusiones de un pueblo, el año en el que por vez primera los andaluces dicen “¡Basta ya!” y se plantaron en las urnas contra Madrid, contra el centralismo de siglos. Es también un año con lluvia de dinero para Sevilla gracias al 14.746 , con más de tres mil millones repartidos en la Lotería del Niño. Los taxistas se ponen en huelga por la subida de combustibles. El Ministerio de Transportes dice que no garantiza la construcción del metro al tiempo que se anuncia que hay que levantar la Puerta de Jerez y la Plaza Nueva. CC OO y UGT impulsan una huelga en el campo demandando al Gobierno que envíe seis mil millones para el empleo comunitario. El ejecutivo da vía libre en febrero a la incautación de la textil Hytasa y concede 500 millones para ayudar a reflotar la empresa. La Feria de Abril de este año no tiene calle del infierno porque ayuntamiento y feriantes no se ponen de acuerdo. Los niños no disfrutan de los cacharritos en el prado de Los Remedios.

Las calles cambian de nombre.
Comienza el cambio del nomenclátor franquista de las calles. La Plaza Calvo Sotelo recupera su nombre como Puerta Jerez; La Plaza del General Mola pasa a llamarse oficialmente tal y como se la conoce popularmente: Plaza de la Alfalfa; Plaza de la Falange Española a Plaza de San Francisco; Plaza General Franco a Plaza de la Magdalena; Plaza Capitán Santiago Cortés a Gran Plaza y Avenida de la Victoria a Avenida de la Palmera. Obviedades callejeras tradicionales como puede comprobarse.

La Semana Santa alcanza ese año el récord de nazarenos: más de 32.000. En abril, Carmen Conde gana el premio Ateneo en su XII edición con la novela Soy la madre; salta por los aires el pacto de izquierdas en el Ayuntamiento de Sevilla a cuenta del Polígono Aeropuerto. PSA y UCD frente a PSOE y PCA. Los primeros se llevan el gato al agua y, paradojas de la vida, con el paso de los años, aquel alcalde tendrá dedicada su Avenida Alcalde Luis Uruñuela, precisamente en la zona cercana a los terrenos objeto de la polémica ruptura, donde hoy se ubica la sede de la FIBES. El año autonómico por excelencia ofrece noticias que recuerdan lo lejos que está Madrid, lugar donde se toman o se frenan las grandes decisiones sobre Sevilla. Por ejemplo, la política de viviendas, abandonada durante años en la capital. El 4 de mayo se entregan 1.400 pisos en el Polígono Sur y Kansas City.

El Ministerio de Cultura con el sucesor de Clavero, el historiador Ricardo de la Cierva, se muestra generoso con Sevilla y otorga ¡cinco millones! de pesetas para restaurar la Giralda. Más dinero hay sin embargo para comenzar la remodelación del estadio Benito Villamarín con la vista puesta en el Mundial de 1982. En julio, con el voto contrario de la UCD, sale aprobado un nuevo PGOU de Sevilla. El 18 de julio de 1980 se produce el relevo del gobernador civil Luis Fernández-Madrid por Isidro Pérez Beneyto. El alcalde tiene nuevo sueldo: cobrará 1.750.000 ptas. al año. Tragedia en los astilleros de Sevilla tras la explosión de la bodega del Frigo Asia, donde mueren cinco de los siete operarios que trabajan allí en ese momento. Estadísticas oficiales: dos de cada nueve sevillanos está en paro. Las ciencias avanzan y por vez primera en el departamento de Traumatología del Hospital Virgen del Rocío (llamado entonces Residencia García Morato) se reimplanta un brazo. El grupo policial sevillano especializado en los GRAPO, con el inspector Pepe Antúnez al frente, logra detener nuevamente a una docena de activistas tras una operación relámpago en Sevilla.

Los comunistas y los socialistas se niegan a que se concedan medallas de la ciudad a las imágenes. La de la Hiniesta es la que está en el candelero, siendo el delegado de Cultura y Fiestas Mayores, José Luis Ortiz Nuevo, en nombre del PSA, quien reclama tal distinción para la Madre de Dios de la Hiniesta. La policía desmonta un centro de planificación familiar donde se practican, por 8.000 ptas, interrupciones de embarazo a muy pocos metros del Palacio Arzobispal, ocupado por el último cardenal que ha tenido Sevilla: José María Bueno Monreal. Amparo Rubiales, a raíz del escándalo de las detenciones en el centro de planificación familiar Los Naranjos desmantelado en la calle Mateos Gago, intenta un pronunciamiento municipal a favor del aborto y el alcalde Uruñuela se lo impide con la consiguiente escandalera de una treintena de militantes de la Organización para la Liberación de la Mujer (OLM) presentes en el pleno. En noviembre vuelven a sonar en Sevilla tambores electorales al celebrarse elecciones parciales al Senado por la dimisión de Plácido Fernández Viagas como senador. Los socialistas vuelven a ganar el escaño con el abogado José Cabrera Bazán como senador electo. El 6 de diciembre muere a consecuencia de un infarto el gobernador civil Pérez Beneyto. Le sustituye el diplomático José María Sanz-Pastor Mellado, el hombre al que le tocaría defender la Constitución en nombre de un gobierno provisional de Subsecretarios un año después, la tarde noche del 23-F del año 1981 en la sede del Gobierno Civil de la Plaza España.

Los centristas se dividen. El 15 de enero, tras las navidades de 1979 y la cabalgata de Reyes de 1980, UCD-Andalucía acepta la vía lenta del 143 de la Constitución para que la región acceda a su autonomía; una reconducción en toda regla, una preocupante marcha atrás política de consecuencias incalculables para el Gobierno centrista presidido por Adolfo Suárez González. Las presiones desde Madrid son brutales y un puñado de dirigentes, la mayoría francamente avergonzados y con un extraño sentido de la responsabilidad partidista, se mantuvieron en sus puestos.

La UCD en Andalucía se parte en dos: los que se van y los que se quedan, tras lo que se consideró una traición de UCD y su gobierno al pueblo andaluz. El propio Adolfo Suárez le contará al cronista años después, siendo líder del CDS, a los postres de una agradable cena en La Taberna Dorada, frente al estadio Sánchez Pizjuán, que, en efecto, las decisiones tomadas en torno al proceso autonómico andaluz habían sido erróneas y poco meditadas. Me confesará también que no es el andaluz el asunto más prioritario sobre la mesa de su despacho en La Moncloa. El peligro de involución política, de la mano de los militares más ultramontanos y una grave crisis económica le llega a quitar muchas horas de sueño al presidente de la Nación en aquellos sobresaltados meses. En esos mismos términos se expresaría años después durante una entrevista que me concedió en el Hotel Macarena, el que es vicepresidente, el teniente general, héroe del 23-F, Manuel Gutiérrez Mellado.

Ocupación de embajadas. No obstante, el pueblo andaluz se moviliza y sus agentes sociales y políticos son capaces de liderar, no sin dificultades, trabas y peligros, la lucha en las calles, caminos y plazas de la comunidad de miles de andaluces del oriente y el occidente en demanda de un referéndum que el Gobierno se niega a convocar. Uno de esos líderes es el en esta época dirigente del Sindicato de Obreros del Campo Francisco Casero. Al frente del SOC, Casero, Diamantino García, Diego Cañamero, Juan Manuel Sánchez Gordillo y otros impulsan una marcha a pie por carreteras y caminos de Andalucía rememorando aquella otra marcha pacifista de Gandhi. A los pocos días del arranque de la Marcha por la Dignidad de Andalucía, un desanimado Paco Casero llega a los estudios de Radio Sevilla en la calle Rafael González Abreu. En el ala izquierda del viejo edificio, propiedad del Instituto Hispano Cubano dependiente por cierto del Gobierno de La Habana, alquilado hace décadas a la emisora decana, está ubicada la redacción de los Servicios Informativos.

Acude Casero ese día, un sábado por la mañana, a dar cuenta ante los micrófonos de la SER sobre las primeras jornadas de la marcha, protagonizada fundamentalmente por jornaleros. En torno a una mesa de reuniones de la redacción, el líder jornalero cuenta los sinsabores del camino y se explaya sobre los múltiples obstáculos que la UCD ha puesto al pueblo andaluz y lo difícil que resulta hacer oír la voz de la protesta popular. Por aquellas fechas la embajada española en Guatemala es ocupada y asaltada por campesinos. El ejército asesina a 39 personas, uno de ellos el padre de Rigoberta Menchú. Es una noticia muy destacada en la prensa de aquellos días y que dio la vuelta al mundo. Medio en serio, medio en broma, le digo a Casero:
–Mira Paco, las cosas están tan complicadas que como no ocupéis una embajada como han hecho los campesinos en Guatemala, lo tenéis jodido para que vuestra marcha y vuestra protesta tenga eco.
Casero, con gran sentido del humor, va y contesta:
–Mira Pepe, no es mala idea, pero aquí nos tendríamos que conformar con la ocupación del Consulado americano y aquello es muy chico, jajaja...
Entre bromas y veras se despide Casero para reincorporarse a la marcha con sus compañeros. Sin embargo, aquella conversación informal entre Casero y yo traería serias consecuencias  de orden público provocando, durante aquel fin de semana, una crisis policial en torno a las legaciones diplomáticas extranjeras en Madrid.

Historia de un chantaje. Un redactor de la emisora, de guardia aquel sábado, ha escuchado desde su mesa, a escasos metros, la anterior conversación. Y, ni corto ni perezoso, toma el teléfono y llama a Soledad Becerril, diputada y destacada dirigente de la UCD. “Mira Soledad, tengo una información sensible de gran interés para los ministerios de Interior y Asuntos Exteriores, pero para facilitarla mi fuente reclama la cantidad de veinte millones de pesetas. Se trata de la inminente ocupación de una sede diplomática”.

La diputada centrista, que se ha posicionado del lado del Gobierno y del 143, muy sensible por tanto a la ofensiva radical en favor del 151 y a la frenética actividad en esas fechas de los agentes sociales y políticos andaluces, cree a pies juntillas al periodista y se pone manos a la obra. Llama a su amigo Jaime García Añoveros, ministro de Hacienda, quien en teoría debería preparar el pago de la información. Se moviliza Exteriores y, también, el Ministerio de Interior.

Su titular, el teniente general Antonio Ibáñez Freire, famoso por la frase pronunciada tras un atentando terrorista según la cual “vamos a buscar a los terroristas en el fondo de la tierra”, está reunido ese día con los gobernadores civiles de toda España. Cuando conoce la historia hace un aparte con el de Sevilla, Luis Fernández-Madrid, y le pide que indague sobre las fuentes del periodista. Mientras tanto y por si acaso decenas de furgones policiales, cochineras en el argot progresista de la época, se despliegan por todo Madrid y quedan instaladas en todas las embajadas susceptibles de “ser ocupadas” para protestar por la actitud de UCD contra Andalucía. También el consulado americano en Sevilla, junto al Costurero de la Reina en el Paseo de las Delicias, queda fuertemente custodiado.

Aquella noche, la brigada de Información de Sevilla (antigua Brigada Político-Social), con el temido comisario Beltrán Ortiz al frente, se presenta en el domicilio del intrépido periodista y le conducen detenido a las dependencias de la Jefatura en la Gavidia. La Operación Pago de los veinte millones ha quedado paralizada en tanto la policía sevillana indaga la fuente de información del periodista. La presión policial es brutal durante el interrogatorio, llegando a utilizar como arma de chantaje el “devolver en un avión a la Argentina de Videla” a una íntima amiga del periodista, tras lo cual acaba confesando que “todo ha sido planificado en la redacción de Radio Sevilla entre Paco Casero y Pepe Fernández”.

Casero, totalmente al margen de esta truculenta historia, sigue por los caminos de Andalucía con su gente protestando banderas al viento. Al finalizar la marcha, tras conocer el incidente y el alcance de la crisis diplomática provocada sin saberlo por una divertida charla de café, me confiesa: “Ahora entiendo por qué, a partir del día de nuestra charla, se incorporó gente muy extraña a la marcha y que me seguían a todos sitios”. En efecto, la marcha de Casero y los del SOC es secundada también por funcionarios de policía camuflados que, día y noche, controlan al dirigente sindical. Una historia jamás contada y que demuestra el grado de sensibilidad y nerviosismo del Gobierno de la UCD en los prolegómenos del referéndum andaluz del 28-F.

Titulares de dimisión. El jueves 17 de enero, el diario ABC de Sevilla saca en su portada de forma destacada, junto a una fotografía a tres columnas de Manuel Clavero, los siguientes titulares: “Clavero ha dimitido como ministro de Cultura”. “UCD, por la abstención en el referéndum andaluz”. “Los centristas, que ahora critican la vía del 151, la habían apoyado en un pleno de la Junta en Granada. UCD pretende que fracase la consulta del 28-F para alargar el proceso autonómico. La Junta de Andalucía convoca para hoy el Consejo Permanente. PSOE, PCA y PSA coinciden en que es una grave maniobra contra nuestra región. La izquierda estima también que esta decisión radicalizará la situación andaluza”. Bajo la foto de Clavero, un comentario editorial de portada titulado Por la puerta grande: “Con este gesto de honestidad –concluía el comentario– ha querido manifestar [Clavero] su oposición a esta discriminación para Andalucía. Se va con honor, pues es mejor marcharse que avalar el perjuicio para Andalucía”.

El Gobierno está irritado, tanto que en el decreto de cese del ministro no se incorpora, como es habitual, la concesión de la Gran Cruz de Carlos III por los servicios prestados. Dos días después, otro Real Decreto otorga esa dignidad a Clavero. El profesor se entera nada más bajarse del avión por el gobernador civil Fernández-Madrid que se le entrega copia del decreto de concesión de la Gran Cruz. Ya no es ministro y pisa Sevilla por vez primera tras su sonora dimisión.

Ha estallado la guerra y por la torpeza del gobierno de UCD, el referéndum andaluz del 28-F ha empezado a ganarse al haber logrado Adolfo Suárez, con su decisión, la movilización general de los andaluces, indignados por la nueva jugada del centralismo contra Andalucía, según se acuña con éxito por la izquierda. Atrás han quedado tensas semanas de negociación al más alto nivel. Clavero mantiene antes de dimitir por lo menos dos entrevistas personales y privadas con Adolfo Suárez quien, pese a intuir los graves perjuicios electorales que se le avecinan, se mantiene en sus trece y defiende otra vía distinta a la que su gente ha elegido en Andalucía. El polvorín andaluz es mucho polvorín para encender la mecha con una autonomía similar a la de catalanes y vascos, pensó el presidente. Los argumentos en privado de la UCD para no seguir con “la locura andaluza del 151”, que dice el titular de Exteriores, el gaditano José Pedro Pérez Llorca, llegan incluso a convencer en la reserva de los despachos y cenáculos madrileños a una dirección socialista que ve cercana su hora de gobernar el Estado, “la hora del cambio”.

Huelga de hambre por Andalucía. Ralentizar la velocidad de la autonomía andaluza no está mal vista a priori por González y Guerra, quienes a pesar de proclamar lo contrario en público, internamente dudan por la complejidad real que supone que Andalucía rompa el guión del diseño autonómico, consensuado por UCD, PSOE, CiU y PNV. Se entiende por tanto mucho mejor la sonada huelga de hambre que protagoniza Rafael Escuredo durante unos días en la sede de la Junta preautonómica y que es secundada en medio centenar de ayuntamientos andaluces.

Escuredo no solo pide una fecha para el referéndum por parte del Gobierno. (Inicialmente fijada para el 1 de marzo y pasada al 28 de febrero por caer en sábado la fecha elegida en marzo). El presidente de la Junta, gran conocedor de su partido y de sus dirigentes, quiere también dar un paso que convierta en algo más que declaraciones periodísticas el compromiso socialista con la vía del 151. A Felipe González y a Alfonso Guerra, puesta en marcha una huelga de hambre por su dirigente más conocido en Andalucía, no les queda más remedio que tragar sin rechistar, comprometerse ante la opinión pública y liderar la lucha del pueblo andaluz a favor de su autonomía rápida en el primer invierno de la década de los ochenta.

Malabarismos informativos. Desatadas las hostilidades tras la dimisión de Clavero como ministro, comienza en Sevilla un desembarco de extraños personajes, técnicos en mercadotecnia, encuestadores, comisarios políticos, encargados en primera instancia de amordazar los pocos medios de comunicación no controlados de forma directa por el Gobierno.

ABC de Sevilla, estrechamente vinculado con Clavero, por ser éste pequeño accionista de Prensa Española y con su director, Nicolás Jesús Salas, fundador junto a Clavero del PSLA, y El Correo de Andalucía son las cabeceras locales más influyentes en ese momento. Las otras, Suroeste (Prensa del Movimiento) y Nueva Andalucía (Editorial Sevillana) tienen escasa influencia en una sociedad que lee poco. En su trabajo La prensa de Andalucía durante la transición, Manuel Ruiz Romero describe así el panorama de los medios impresos andaluces:
“La prensa andaluza de la transición contribuye también a la normalización de las pautas propias del comportamiento democrático. La diversificación de opiniones y editoriales enriquecen al lector no sólo desde una perspectiva ideológica, sino que le preparan la madurez política de un ciudadano poco acostumbrado a ejercer su derecho a voto y al ejercicio de sus derechos. Así, durante las primeras campañas democráticas, aunque en diferente intensidad, los medios escritos se convierten en tribuna pública para el análisis de los diferentes programas y el seguimiento de los actos diarios de las respectivas campañas. Se inician las entrevistas a fondo de los candidatos y se confrontan posturas ante determinados problemas. Más que dirigir al lector, por la fidelidad de éste al medio, se le ofrece un panorama de conjunto abierto a diferentes opciones electorales”.

La polaridad ideológica de los medios de comunicación que hoy existe resulta impensable en aquellas fechas. Especialmente durante el proceso constituyente y las primeras elecciones generales y municipales, donde los análisis de extrapolación de los resultados de las constituyentes son constantes, y comienzan las primeras encuestas y la extrapolación de datos con las primeras consultas. Se incorporan secciones específicas para tratar los problemas y la cultura de Andalucía, la información sindical se consolida junto a la económica, y de igual forma, se realizan explicaciones al lector para el ejercicio de su derecho al voto. Gran parte de los medios y los profesionales de la información en Andalucía se vuelven escuelas de ciudadanía en un importante sector de población.

Los profesionales del periodismo ejercientes en las cabeceras regionales de los medios en Sevilla, también entonces, hacemos auténticos malabarismos a la hora de informar. En honor a la verdad no es demasiado difícil ya que, incluso nuestros propios directores al frente de los medios, toleran como máximo la información institucional de la Junta, muy en línea con lo que piensan los partidos de izquierdas del arco parlamentario. La información, presentada como institucional, nos salva de muchas complicaciones y censuras. Las empresas periodísticas son a su vez brutalmente presionadas desde el poder político. Nada nuevo por otra parte.

La radio se escucha y mucho. En el ámbito radiofónico está Radio Sevilla, cabecera regional de la SER con casi una veintena de emisoras, de gran influencia en toda la región, alguna de ellas asociadas y cuyos propietarios se pliegan con facilidad a la presión de UCD.

Adolfo Machado, propietario de la asociada Radio Granada, es con diferencia quien con mayor virulencia combate y presiona al director regional de la SER, Ángel Botana, para que los informativos regionales no “hablasen tanto de Sevilla, de Escuredo y de la Junta”. El magistrado José Sánchez Faba, presidente centrista de la Diputación e impulsor en su momento de “dos Andalucías” y dos banderas, es en gran medida el ideólogo de las presiones orientales. Sin embargo, profesionales del periodismo como Ramón Burgos, Miguel Ángel del Hoyo y otros periodistas de la emisora granadina dan la talla y aguantan las presiones con dignidad profesional. Lo mismo que Botana en Sevilla y Eugenio Fontán en Madrid. Las presiones tienen su lógica. Sólo el Informativo Andaluz de la SER, que tengo el honor de dirigir en la década 1979-1989, llega a alcanzar el medio millón de oyentes andaluces diarios, de lunes a viernes a las ocho y media de la mañana.

La radio pública, salvo dignas excepciones profesionales en los informativos de Radio Cadena Española en Andalucía (RCE), juega siguiendo los dictados del Gobierno, lo mismo que Telesur (que no se veía en Almería) y RNE en Andalucía. El papel jugado por los medios de comunicación antes, durante y después del referéndum es vital. De ahí el desembarco de técnicos electorales de la UCD, a la postre comisarios políticos, dedicados a inmiscuirse en la labor de los periodistas.

Baño de multitudes.
El 18 de enero, tras haber dimitido dos días antes en Madrid, Manuel Clavero llega a la vieja terminal del Aeropuerto San Pablo, donde recibe un baño de multitudes. El director de los Servicios Informativos de la SER en Andalucía recibe por vez primera una consigna por parte de su jefe, el director de Radio Sevilla, Ángel Botana: “Pepe, me dicen desde Madrid que la voz de Manuel Clavero no se puede oír ni por Radio Sevilla ni por la Cadena SER hasta nueva orden”.

Aquella noche, los informativos de la SER en Andalucía abren con la noticia de la llegada del ex ministro, recibido al grito de “Torero, torero” y “Viva Andalucía libre”, como la gran noticia del día. Se oyen las voces de muchos de los que le esperan en el aeropuerto y suenan por la radio los aplausos recibidos por Clavero nada más abrirse la puerta del Salón de Autoridades de San Pablo. Pero la voz de Clavero, con su personal ceceo, no se puede escuchar por la SER aquella tarde de enero y durante varios días más está vetada en la emisora propiedad de las familias Fontán y Garrigues.

Conviene recordar que Antonio Fontán Pérez, hermano de Eugenio, director general de la SER entonces, es el ministro de Administraciones Publicas, uno de los enviados a Andalucía por la UCD a predicar las excelencias de la vía del 143. Por aquel entonces el Estado mantiene bajo su tutela el 25 % de las acciones de la SER incautadas por Franco, acciones por cierto que le permiten años después al gobierno socialista dar entrada al grupo Prisa y éste a su vez hacerse con la propiedad de la SER.

A finales de enero de 1980, Rafael Escuredo mantiene un encuentro con Eugenio Fontán en Gran Vía 32, sede central de la SER en Radio Madrid. Fontán se compromete a garantizar el pluralismo en las antenas de la SER en Andalucía. “No me pidas el mismo compromiso con los informativos de la cadena nacional, pero procuraremos ser ecuánimes Rafael” terminaría matizando Eugenio Fontán, necesitado de argumentos para defenderse, cubrir el expediente formal, ante los cuatro consejeros colocados por la UCD en el Consejo de Administración de la cadena entre los que destacaban los diputados Bravo de Laguna y Guillermo Medina.

Pero no sólo los medios son un objetivo a controlar por la UCD. A cambio de promesas y prebendas, muchos centristas de la época se sitúan al lado de Madrid y se enfrentan abiertamente a sus compañeros andaluces partidarios de ejercer “una libertad responsable” en favor del 151. Siempre se dice que la autonomía andaluza es la más deseada, la más peleada y la más difícil de conseguir  por el colectivo de ciudadanos de una comunidad española. Las trabas son innumerables. Clavero lo explica así en su libro Forjar Andalucía:
“Se producen luego acontecimientos muy penosos para los andaluces. La convocatoria del referéndum, la pregunta para la consulta, la regulación de la campaña, constituyen realmente una verdadera discriminación para Andalucía. La campaña es de cinco días más corta que la del referéndum de Cataluña y el País Vasco, ante lo que se alega falta de tiempo material para hacerla más larga, cuando la Ley reguladora del referéndum se envía a las Cortes con más de tres meses de retraso sobre lo previsto en el calendario de desarrollo constitucional, y cuando ya se aprueba en el Senado, se tardan bastantes días en su promulgación”.

En efecto, la pregunta de las papeletas del 28-F es farragosa y con mala leche. No se cita la palabra “autonomía” y tampoco se menciona a Andalucía. El genial dibujante Emilio Rioja es capaz de expresar con su pincel el sentimiento de todo un pueblo. En una sola viñeta se ve a un ciudadano que escucha la pregunta: “¿Da Ud. su acuerdo a la ratificación de la iniciativa prevista en el artículo 151 de la Constitución, a efectos de su tramitación por el procedimiento establecido en dicho artículo?” El ciudadano, dibujado por Rioja, contesta con un enorme “¡Sí!”, destacado en grandes letras negras y, a renglón seguido, responde sonriendo: “¿Cómo se ta quedao el cuerpo?”

Entre Escobar y Postigo. Con muy pocos medios económicos la Junta de Andalucía y su consejero de Interior, Antonio Ojeda Escobar (que llegaría a ser el primer presidente del Parlamento de Andalucía, hoy alejado de la política en su notaría de Sevilla), ayudado por su viceconsejero José Aureliano Recio Arias, organizan como pueden la campaña institucional en favor de la participación en el referéndum. Para colmo no pueden pedir abiertamente el “Sí”. El Pabellón Real de la Plaza de América de Sevilla se convierte en un permanente trasiego, una casa de locos, el cuartel general de una ilusión, una misión imposible. Escuredo se pasea por media Andalucía y Manuel Clavero, tras dimitir, sólo participa en actos independientes, no partidistas, en favor del “Sí”. Un total de 25 veces interrumpen con aplausos a Clavero en su primer acto público en el Círculo Juan XXIII de Córdoba. Clavero cierra campaña en Granada. Hasta la cantante María Jiménez, muy generosa en los escenarios con su arte y con su cuerpo, participa junto a otros artistas en la campaña del “Sí”. Manolo Escobar, al que entrevistamos en la SER, es otra de las voces que apoya el referéndum declarando que “si estuviese censado en Almería, votaría sí”.

El Gobierno por su parte recurre a un amigo del presidente regional de UCD, Félix Manuel Pérez Miyares, para ser la voz del “No” o del voto en blanco. Lauren Postigo, famoso en este momento por sus galas dedicadas a la copla en el programa Cantares de TVE, es sugerido por Pérez Miyares como amigo y paisano de Nerva (Huelva) como una voz y un sentimiento capaz de llegar al pueblo andaluz. Y en efecto, Postigo pone su peculiar voz y un acento andaluz pasado por Chamberí al servicio de la causa gubernamental. “Andaluz, este no es tu referéndum. Si vas a votar, vota en blanco” repiten sin cesar las radios comerciales que emiten cientos de cuñas diarias, muy bien pagadas por cierto, con ese mensaje y con la voz de Postigo. Se equivoca Pérez Miyares, Postigo provoca rechazo y mucha, muchísima guasa.

Esfuerzo colectivo.
Frente a la creatividad publicitaria del andaluz pseudoquinteriano de los asesores de la UCD, un equipo de grafistas y creativos andaluces se ponen a trabajar con pocos medios y muchas ganas e imaginación. La voz del actor Idilio Cardoso y otros locutores de la radio andaluza, que hablan con naturalidad, sin forzar acento alguno, resultan mucho más eficaces ante el electorado como se puede comprobar por los resultados el 28-F.

Partidos, sindicatos, asociaciones, colectivos muy diversos, todos arriman su esfuerzo y sus ilusiones en favor de una autonomía que, como se supone ahora, va a sacar a Andalucía del marasmo y el atraso de siglos, convirtiéndola en dueña de sus propios destinos. Todo, cualquier gesto vale y es capitalizado en favor del “Sí”. Hasta pisa Granada Rafael Alberti, militante del PCE, recordando emocionado al poeta Federico, ciudad que había prometido, tras su fusilamiento en el 36, no pisar nunca. Alberti lo hace para pedir el “Sí” el 28-F.

Junto al bombardeo de mensajes a través de la radio, la ciudad de Sevilla, como todas las capitales y pueblos andaluces, se ve invadida por la cartelería y los grafittis. De entre todos destaca un cartel, con un balcón andaluz con macetas de geranios, una bandera andaluza y las siglas 28-F en la franja blanca de la enseña; es sin duda uno de los carteles más llamativos y perdurables en la memoria colectiva del 28-F.

Vale todo y Adolfo Suárez utiliza una vez más su arma secreta, su capacidad comunicativa y su encanto personal, para cerrar campañas. La última noche aparece ante las cámaras de TVE para remachar su petición de abstención o el voto negativo. La suerte, no obstante, ya está echada para el Gobierno por un electorado dispuesto a acudir masivamente a las urnas al día siguiente.

La hora de la verdad. La mañana del 28 de febrero de 1980 amanece cubierta en Sevilla y con riesgos de precipitaciones, según ha anunciado el día anterior por TVE Mariano Medida, el simpático hombre del tiempo. Se abren los colegios electorales con normalidad, aunque los principales incidentes se producen a cuenta de los interventores foráneos enviados por Rodolfo Martín Villa desde tierras leonesas, ante la imposibilidad de contar con la militancia centrista andaluza de la que, por otra parte, no se fía demasiado el poderoso e influyente político leonés de la UCD, quien dos días antes del referéndum sustituye a Ibáñez Freire al frente del Ministerio del Interior que tan bien conoce.

Al final de la tarde el Gobierno de Adolfo Suárez tiene datos para ellos muy preocupantes sobre la mesa: el referéndum no sólo se puede ganar en Sevilla, tal y como prevén con antelación las fuentes oficiales, la consulta puede quedar seis provincias a dos. El ejecutivo ralentiza la información sobre la participación y el escrutinio final. Por la noche, TVE anuncia con todo el desparpajo que Andalucía ha rechazado la vía autonómica del 151 en el referéndum celebrado durante la jornada.

Los andaluces se marchan a la cama sabiendo que se ha ganado en Sevilla, Córdoba, Huelva, Cádiz, Granada y que se ha perdido en Almería, Jaén y Málaga. A la mañana siguiente se sabe que sólo Almería queda descolgada, ya que un recurso ante la Junta Electoral podría hacer prosperar el que se hubiese ganado también en Jaén a propósito de graves irregularidades censales. En Málaga se ha superado también la prueba, pero el Gobierno retiene los datos de forma consciente la noche anterior. Es, sin duda, el referéndum donde más muertos votan o figuran en el censo. Sólo en Sevilla se detectan diez mil censados ya fallecidos.

En el Casino de la Exposición de Sevilla, junto al Teatro Lope de Vega, la Junta de Andalucía monta un centro de datos abierto al público. El recinto se queda pequeño, complicando el trabajo de las emisoras de radio que retransmiten en directo aquella noche desde el lugar. Sobre un gran escenario central, una pizarra artesanal que días antes ha sido diseñada y pintada a mano como panel anunciador de los resultados del referéndum. El consejero de Interior, Antonio Ojeda, es quien, tiza en mano, va anotando los resultados que, con cuentagotas, le llegan desde el Ministerio del Interior. Hace calor humano, mucho sofoco y, sobre todo, mucha indignación entre los centenares de personas presentes que abarrotan el lugar. Allí se pueden oír gritos en contra de Suárez, de la UCD y de algunos ministros del Gobierno muy significados en contra del referéndum. Cuando los resultados apuntan a la no consecución de la consulta, pueden escucharse gritos de “Independencia, independencia”. Clavero y sus acompañantes Carmen Llopart, Miguel Sánchez Montes de Oca y Ginés López Cirera entre otros abandonan el recinto. Es entonces cuando algunas cadenas de radio como la SER, con Iñaki Gabilondo como responsable del programa electoral, deciden no volver a conectar con el Casino de la Exposición.

Son instrucciones directas del Gobierno que teme, aquella noche, la salida a la calle de miles de andaluces para protestar por los atropellos sufridos por Andalucía. Los resultados finales de aquella jornada quedarían, no obstante, muy claros. El referéndum se ha ganado en toda Andalucía y en Almería faltan solo unos veinte mil votos. Es una victoria moral en toda regla, pero sobre todo un éxito de los andaluces, de los dirigentes políticos de la izquierda y del centro escindido de la UCD.

Políticamente, el 28-F tendría en el futuro una lectura más compleja. Aquella jornada, aquel error de UCD en diciembre del 79 supondría nada más y nada menos permitir que se consolidara en el poder el PSOE-A durante más de dos décadas y media. El centro pierde el envite y la derecha, representada entonces por AP, con José Ángel Mancha Cadenas de secretario general, pasa olímpicamente del debate autonómico andaluz con escaso protagonismo. De hecho, tienen que pasar algunos años para que líderes como Antonio Hernández Mancha, José Ramón del Río, Gabino Puche y Miguel Arias Cañete saquen a flote a la fosilizada AP andaluza. Claro que para entonces el centro, la UCD, habrá desaparecido electoralmente hablando y todo por culpa del 28-F. La derecha ha recibido un rejón electoral que permitirá, a partir de esa cita con las urnas, que el socialismo gobierne holgadamente durante décadas en Andalucía.
   
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