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1981 |
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Manuel Fernández |
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Guerras de religión |
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Cuando todavía los sables de la jerarquía militar están tan en alto que en este mismo año de 1981, en febrero, las emisoras oficiales han de colocar música clásica de fondo en la tarde del día 23 de este mes, en Córdoba se dan todas las circunstancias para que, a pesar de ser una ciudad costumbrista y conservadora, con empresarios que aún corretean sus cortijos en Land Rover, todavía no se han quitado las botas camperas, guardan los beneficios del campo debajo de la almohada y cierran tratos en las cafeterías de Las Tendillas, sea carne de titular de revista nacional de gran tirada. No en vano en Córdoba está de alcalde un arrogante comunista llamado Julio Anguita, que se atreve a darle al obispo trato de ciudadano, al Rey, la espalda, si llega el momento preciso, y a los árabes, las llaves de la abandonada mezquita de Santa Clara o de Abu Odman. Y, para echarle más leña al fuego, sus compañeros de la izquierda, los socialistas, dicen que los comunistas quieren hacer de esta ciudad una nueva Covadonga o un Palmar de Troya al tiempo que congresistas islámicos rezan a Alá en la Mezquita sin permiso de la autoridad eclesiástica. Los titulares están servidos.
Mezquita de Santa Clara. Pese a que Córdoba presume de pasado califal y de ligazón con la sangre árabe ahí están los ejemplos de compositores, como Ramón Medina, o como los más recientes Medina Azahara, que a su manera le han cantado al símbolo por antonomasia de ese pasado musulmán, la Mezquita las actuaciones que en este terreno se propician desde el Ayuntamiento tienen una resonancia nacional cuyo origen se sitúa más en el morbo que en el análisis de un pasado evidente. Así ocurre con este pasaje de la vida municipal de enero de 1981, cuando Anguita cede la llamada mezquita de Santa Clara a la Asociación Musulmana y cuya llave recibe el consejero real saudí Al Kattani (o Ali Kettani). La entrega de la llave no significa, según Anguita, la de la propiedad, al tiempo que recuerda que ya se había cedido el morabito de los Jardines de la Merced a otra comunidad musulmana. Igualmente justifica su postura en el marco o contexto de las relaciones entre Córdoba y los países árabes que el Ayuntamiento trata de estrechar. La nueva Corporación quiere atraerse, de esta manera, las simpatías de países y grupos, ricos en teoría, para que realicen inversiones en Córdoba, ciudad a la que miran con especial nostalgia.
Pero a Anguita, que además de como comunista se le ve con perfil físico de califa altivo, el gesto se le convierte en leyenda y comienza a ser demandado por periódicos y revistas nacionales que ven en este hombre y en sus posturas tajantes, sobre todo con la Iglesia, un filón periodístico, una reproducción, a la cordobesa, del Don Camilo italiano. El obispo de la diócesis, José Antonio Infantes Florido, se alarma al leer en la prensa una frase de Al Kattani: Cuando seamos cientos de miles los musulmanes en Andalucía, oraremos en la gran Mezquita de Córdoba. Declaraciones que revistas foráneas toman como filón de reportajes cuyo fondo no es sino una reconquista a la inversa de la de los Reyes Católicos. El obispo manifiesta que alentar el islamismo sería un grave error histórico que supondría para los cordobeses desandar un camino de siglos. Todo está listo para la polémica. El alcalde responde y se atreve a tratar a monseñor como ciudadano Infantes Florido, inusual hasta ahora. Esta sonada actuación del presidente de la Corporación municipal supone la primera crisis de gobierno local ya que el portavoz del grupo de concejales de la UCD, Francisco González, pide la dimisión de Anguita al tiempo que decide abandonar sus delegaciones en las responsabilidades de gobierno compartidas. (Al año siguiente, en 1982, también por enero, se vuelve casi a calcar la polémica. Durante los dos primeros días del mes se celebra en Córdoba el I Encuentro de Amistad Hispano-Árabe. Sus participantes, sin permiso del Obispado, rezan en la Mezquita lo que origina, de nuevo, la protesta del obispo, monseñor Infantes Florido amigo personal del presidente de la Junta de Andalucía, Rafael Escuredo, que considera la actuación como un atropello a nuestras creencias cristianas).
Nace La Voz de Córdoba. Estamos, en este 1981, en los comienzos de la década de los cambios. Al político, personificado en el alcalde comunista Julio Anguita, le sucede el de la información: la joven sociedad cordobesa pretende contribuir a los tiempos de transformaciones y gesta entre la progresía un nuevo periódico llamado La Voz de Córdoba. Son las dos bocanadas de aire fresco que entran en esta ciudad para despertarla definitivamente del sueño de la dictadura y del conformismo informativo. Todo un acontecimiento, el del nacimiento de este nuevo periódico, en la Córdoba del primer mandato de Anguita, del único de Diego Romero al frente de la Diputación, del último periodo de Joaquín Esteban Mompeán y del primero de Gregorio López Martínez al frente del Gobierno Civil, de las postrimerías de la UCD tanto en el gobierno de la nación como en su propia existencia y de la irresistible ascensión al poder del socialismo.
En este mayo de 1981 en Córdoba sólo existe un periódico, en cuya cabecera lleva el nombre de la ciudad, que pertenece a la cadena de Medios de Comunicación Social del Estado hasta hace poco, Prensa del Movimiento. También se edita el semanario Tendillas 7, dirigido y realizado por redactores de la plantilla del Córdoba. En cuanto a emisoras de radio, todavía no ha comenzado la expansión de las de FM y en los diales de la ciudad se escuchan La Voz de Andalucía con el tiempo, Radiocadena Española y RNE 5, Radio Córdoba SER y Radio Popular COPE. Es el momento, para la progresía, de hacer algo por Córdoba, netamente moderno y acorde con la pluralidad de pensamientos y opiniones del momento. Algo parecido a crear una voz para los sin voz, uno de los eslóganes utilizados en el lanzamiento del nuevo periódico. Un órgano de información independiente, pluralista y capaz de acercarnos a la realidad de cada día de una forma objetiva, rigurosa y veraz. Pero, además de todo esto, resueltamente inconformista, se afirma en el número cero de esta joven publicación diaria.
El número 1 de La Voz de Córdoba, el de la ilusión del nuevo equipo, sale a la calle no sin problemas con su rotativa el 15 de mayo de este 1981, gestado en la Redacción, ubicada en el cuarto piso de un moderno bloque de viviendas de la céntrica Avenida de Gran Capitán; justo en el solar ocupado en su día por el Gobierno Civil y al lado de donde se levantara, en su época, el teatro Duque de Rivas.
La cafetería Rosales ya no existía y en esa esquina de Gran Capitán con Ronda de los Tejares ahora había una sucursal bancaria y, algo más allá, un bingo. Sin embargo, los Talleres se ubican en el Polígono de la Torrecilla, en las instalaciones de Tipografía Católica que, para llevar adelante este empeño, crea 12 puestos de trabajo e incorpora a su maquinaria una rotativa offset. Detrás de este empeño muy pobre al principio, pues sólo cuenta con 16 páginas hay una comisión promotora formada por un militante de cada uno de los partidos con representación parlamentaria así como por otras personas independientes hasta completar el número de 12: José Aumente (médico, PSA), Alfonso Castilla Rojas (licenciado en Ciencias Empresariales), Francisco Carrillo Tordera (técnico de banca), Joaquín Fayos Díaz (abogado, AP), Fernando Gutiérrez Alamillo (industrial), Eduardo Leiva (industrial), Jaime Loring (jesuita, doctor en Filosofía y economista), Antonio Luque Naranjo (administrativo), Juan Pérez Marín (médico), Balbino Povedano (médico), José Javier Rodríguez Alcaide (veterinario y economista, UCD) y Enrique San Miguel (agricultor). La composición de la empresa, como sociedad anónima Informaciones Cordobesa SA, está basada en un amplio accionariado pues cerca de dos mil cordobeses, de la capital y la provincia, de diferentes ideologías y de distinta extracción social, apuestan por esta nueva andadura editorial, que nace con un capital social de 16.625.000 pesetas. El primer consejo de administración lo preside Eduardo Leiva y al mismo pertenecen Enrique San Miguel y Alfonso Castilla. La junta de fundadores está presidida por Fernando Gutiérrez Alamillo, en la que actúa como secretario Francisco Carrillo.
Francisco Solano Márquez Cruz, hasta este momento redactor del Córdoba, es el primer director de este nuevo periódico, cuyo exiguo equipo de Redacción está compuesto por Ignacio Cid (socioeconomía y barrios), Manuel Fernández (política local), Sebastián Cuevas (sociedad y cultura), Antonio García Lucena (provincia y maquetación) y Ricardo Rodríguez Aparicio (deportes y fotografía). Actúa como gerente de esta empresa Manuel Sánchez Blanco. Este empeño periodístico de la ciudad no llega a cumplir los tres años (le faltan tres días) pues si aparece el 15 de mayo de 1981 deja de existir definitivamente el 12 del mismo mes, pero de 1984. Se consigue, no obstante, con esta ilusión llegar al número 1.006, ser el primer periódico nacional en salir todos los días de la semana (hasta este momento no se editaban periódicos los lunes, cuyo hueco era ocupado por las famosas Hojas) y llegar hasta las 24 páginas. En esos casi tres años La Voz de Córdoba tuvo tres directores Francisco Solano Márquez Cruz, Tato Ferrer y Francisco Luis Córdoba, éste último, en funciones y en la actualidad (2003) jefe de los servicios informativos de Canal Sur Televisión, tres gerentes Manuel Sánchez Blanco, Antonio Rodríguez de la Fuente y Salvador Ambrosio, dos sedes la ya referida de Gran Capitán y una segunda en la calle Cruz Conde, a estas alturas del siglo XXI, la sede del Partido Popular al tiempo que creó una cantera periodística por la que pasarían, además de los ya nombrados, Antonio Mozo Vargas ya fallecido, Rafael Camacho en 2003, director general de la RTVA, José Murillo, José Luis Blasco, Francisco González, Francisco Carrasco, Carmen Ruiz, Carmen Aumente y algunos más, aunque muchos de ellos en calidad de estudiantes en prácticas. Pero, sobre todo, hay que dejar constancia de que La Voz de Córdoba, o, al menos, su espíritu, nunca murió ya que su Redacción en pleno, así como muchos de sus gestores, cambiaron su romántica cabecera por la del histórico Córdoba, cuando salió a subasta este antiguo medio de comunicación del Estado. Fue el momento en que La Voz de Córdoba cambió de nombre y de ubicación se trasladó al Polígono industrial de La Torrecilla, aunque no de espíritu.
Crisis municipal. Pocos días antes del fallido golpe de Estado de febrero de 1981, tras el abandono de UCD de sus responsabilidades en el gobierno municipal, comunistas y socialistas, con su portavoz Antonio Zurita al frente, llegan a un acuerdo de gobernabilidad y se reparten las concejalías de Tráfico, Patrimonio, Sanidad y Policía Municipal, abandonadas por los centristas, mientras que la de Personal es ofrecida al PSA, cuyo portavoz, Francisco Martín, se muestra ofendido por no haberse contado con su grupo a la hora de la resolución de la crisis. Pero en estos días el PSA no está en la onda de entendimiento con el resto de las formaciones políticas ya que muestra su voto contrario a la aprobación del anteproyecto de Estatuto de Andalucía, al que se da luz verde en el Palacio de la Merced, sede de la Diputación cordobesa, por la Asamblea de Parlamentarios Andaluces, presidida por Rafael Escuredo, que cuenta, también, con la presencia de Landelino Lavilla y Cecilio Valverde y que comienza sus reuniones el 28 de febrero. UCD, PSOE y PCA darán su voto a favor, mientras que el PSA y el ex diputado malagueño de la UCD, García Pérez, votarán en contra. El Estatuto se aprobará el 20 de octubre en referéndum en toda Andalucía tras una intensa campaña institucional que lleva al presidente Escuredo a visitar toda Andalucía.
Pero sería otro escándalo, el denominado caso Provienco el respaldo de Anguita a una operación de crédito por valor de 30 millones de pesetas sin conocimiento de la Permanente Municipal ni del Pleno el que llevaría al gobierno de Julio Anguita a su segunda crisis. Los socialistas, en las personas de Enrique Rivas y Rafael González Barbero, comienzan a arremeter contra la política llevada por Anguita tanto en Emacsa como en el caso Provienco, al tiempo que muestran su desacuerdo con el, por entonces, gerente de Aucorsa, Emilio Hap, cuyo Plan Estrella, una alternativa obrerista a la comunicación pública en la ciudad, llega a fracasar estrepitosamente. Las relaciones entre ambas formaciones políticas se hacen cada día más crudas y en noviembre Julio Anguita cesa a los socialistas Antonio Zurita y Enrique Rivas como tenientes de alcalde. Como es de esperar, el resto de concejales socialistas abandonan sus respectivas delegaciones y los comunistas han de echar mano de los andalucistas a la hora de formar equipo de gobierno compartido.
Tragedia en la cuesta del 14%. Es el Día de la Hispanidad, de la Virgen del Pilar, de la Raza, como antes se denominaba. El final de la Avenida de Gran Capitán, frente al Gran Teatro, ha sido cortada ¿una premonición o ensayo de su futura peatonalización? para instalar en medio del asfalto la Feria del Libro. Un Lute rehabilitado por el estudio, la voluntad y la sociedad firma ejemplares de su recién publicado libro Camina o revienta. Y es al caer la tarde, casi de noche, cuando la ciudad se sobresalta por un incesante sonido de sirenas. Un viejo y sobrecargado autobús de la empresa Rafael del Rey, en el que regresan de Los Villares niños y adultos de la catequesis de los padres Trinitarios, pierde los frenos en la cuesta del 14% y cae por un terraplén. Al día siguiente, 13 de octubre, los titulares de los periódicos son contundentes: Luto en la tarde de fiesta Cuatro niños y un joven trinitario, muertos al caer un microbús por un terraplén. Y se agotan las flores en todas las floristerías cordobesas. 15.000 personas se apiñan en la Catedral para asistir al sepelio de los niños desafortunados.
En la ceremonia fúnebre está presente el presidente del Senado, el cordobés Cecilio Valverde, y los Reyes de España, desde Washington, envían un telegrama al Gobierno Civil en el que muestran su pesar por el accidente. Vuestro dolor es el dolor de Córdoba, dice el obispo a los familiares de los fallecidos en la homilía. Todas las autoridades de la ciudad acuden a testimoniar el dolor de la colectividad, así como una gran muchedumbre, en la que no faltan periodistas de toda España, que abarrotan el recinto del gran templo y el Patio de los Naranjos. (Este mismo día, 13 de octubre, Felipe González pide el sí para el referéndum del Estatuto de Andalucía en la Plaza de la Corredera, que se celebrará el 20 de este mismo mes, y otro líder, éste de UCD, Pérez Miyares, hace lo propio en la sede de su partido, en el edificio Preciados). Años más tarde, en 1985, la Audiencia Provincial de Córdoba estimaría que hubo imprudencia en el accidente de Los Villares. El propietario del autocar es condenado a seis meses de cárcel y a una fuerte indemnización.
De Ali Kettani a López Portillo. Amanece 1981 cuando la ciudad recibe la visita de dos personajes de distintas nacionalidades, incluso de concepciones vitales muy dispares: por un lado, el presidente mexicano, López Portillo, y por otro, el discutido Ali Kettani, el representante saudí que quiere llevarse las famosas llaves de Santa Clara. En el terreno laboral, UGT reduce distancias respecto de Comisiones Obreras y en la Westing se convoca huelga en señal de protesta contra un expediente de reducción de plantilla, cuyos trabajadores serán respaldados por cerca de dos mil ciudadanos en una manifestación de apoyo hacia éstos. Un mes más tarde se convocará otra huelga, ésta intermitente, en la construcción. Tras el fallido golpe de Estado de febrero los cordobeses se lanzan a la calle para dar su respaldo a la libertad, la democracia y la Constitución. En este año, en el que la sequía va a hacer estragos, miles de peces flotan en las aguas del Guadalquivir víctimas de la contaminación.
Este mismo año, el obispo de Córdoba, monseñor Infantes Florido, viaja a Roma a ver a Juan Pablo II a quien obsequia con una copia de la Virgen de la Fuensanta. Mientras que en Córdoba, en marzo, se aprueba el proyecto de Estatuto para Andalucía, Ayuntamiento y Diputación acuerdan, en sendos plenos, la petición del Nobel de la Paz para el rey Don Juan Carlos, los trabajadores de la construcción se encierran en la Mezquita, la asamblea general de CECO elige a Juan Vidal Pamos como presidente de la entidad en sustitución de Manuel Romón y es inaugurado un moderno Observatorio Meteorológico en las instalaciones del INIA. Precisamente, las condiciones meteorológicas impiden que el helicóptero donde viaja el presidente del Gobierno, Leopoldo Calvo Sotelo, en una visita por Andalucía y Extremadura, aterrice en Villanueva de Córdoba. En abril, la Corporación presidida por Julio Anguita visita al Rey, a quien entrega la Medalla de Oro de Córdoba de Veracruz, Antonio Gala presenta en Córdoba su obra teatral Petra Regalada y el presidente del Gobierno, Calvo Sotelo, recibe en La Moncloa a la Corporación municipal de Villanueva de Córdoba, que no pudo visitar en su día. El pregón de la Semana Santa lo pronuncia el profesor y poeta Carlos Clementson. Hay que reseñar el juicio contra 12 militantes de Fuerza Nueva implicados en los sucesos ocurridos en Córdoba en diciembre de 1979 con motivo de la manifestación del Día de Andalucía. Los acusados son absueltos de sus cargos, a excepción de Miguel Quintana Domínguez, autor de un delito de tenencia ilícita de armas.
Ascenso del Córdoba. En este mes de mayo de 1981, el mismo en que sale a la luz La Voz de Córdoba, el Ayuntamiento de Córdoba dedica una semana a homenajear al cantaor flamenco Antonio Fernández Fosforito, quien es declarado Hijo Adoptivo de la ciudad. En el terreno laboral, la plantilla de trabajadores de Secem se encierra en la iglesia de los Trinitarios, aunque al final de mes deponen su actitud al llegar a un acuerdo para la firma de su convenio. En la céntrica Avenida del Gran Capitán, el presidente del Senado, Cecilio Valverde, y el ministro García Añoveros inauguran el nuevo edificio de la Delegación Provincial de Hacienda, que se construye sobre el solar del antiguo Palacio de Justicia. De todas maneras es el deporte el que ocupa la atención de la ciudad: el Córdoba CF asciende a la Segunda División A del fútbol español tras haber mantenido una brillante actuación a lo largo de toda la temporada. El ascenso se festeja en El Arcángel tres jornadas antes de finalizar la Liga, en el transcurso del encuentro contra otro ascendido, el Mallorca, al que el Córdoba golea por cuatro tantos a uno. Por estas mismas fechas es elegido nuevo rector de la Universidad el profesor José Peña que, con 181 votos, le gana las elecciones a Alberto Losada Villasante rector hasta ahora, que sólo obtiene 114, a pesar de que el Claustro universitario apruebe su gestión.
También se derriba la casa donde naciera el insigne torero Manuel Rodríguez Manolete, el cordobés Francisco Montoro se proclama, en Madrid, campeón de España de tiro de pichón y el corredor Jorge de Bragation gana el IV Rallye Sierra Morena. En el terreno deportivo hay que reseñar también el homenaje que el Córdoba C.F. le tributa a Francisco Calzado Ferrer Litri en un encuentro contra el Betis, al tiempo que se le impone la insignia de oro y brillantes del club y el Ayuntamiento le concede una placa. Años después, en agosto del 2003, ya iniciado el siglo XXI, este curioso personaje del mundo futbolístico, tan ligado a los colores blanquiverdes, haría el saque de honor en la presentación de la temporada 2003-2004 del Córdoba C.F. En el terreno laboral se levanta una ola de encierros y concentraciones de los trabajadores agrícolas en protesta por la forma de distribución de los fondos del Empleo Comunitario. La clásica Posada del Potro clausura su exposición permanente de Arte España y pasa, de nuevo, al patrimonio municipal, que la convertirá en la sede de la Concejalía de Cultura. El general de brigada José de Ramos Peña sustituye en el mando de la plaza al general de división Ricardo Rivas Nadal en el mes de julio, el mismo en que el arquitecto Rafael de la Hoz es nombrado en Katowice presidente mundial de la Unión Internacional de Arquitectos. Guillermo Holgado se proclama campeón de Andalucía de Windsurfing, María José Rosero es elegida Miss Córdoba y el Nobel de Física, el pakistaní Abdul José Rosero es elegida Miss Córdoba y el Nobel de Física, el pakistaní Abdul Salam, visita Córdoba y reza en la Mezquita. También se conoce que el antiguo hospital de San Jacinto, situado enfrente de la Mezquita y propiedad de la Diputación, se convertirá en Palacio de Congresos, según acuerda la Corporación provincial presidida por Diego Romero.
La Fundación Paco Natera. Es en agosto de este año de 1981 cuando fallece Amalia, hija del pintor Julio Romero de Torres, el mismo mes en que es cerrado definitivamente, después de 65 años de servicio, el famoso sanatorio de La Purísima. En septiembre, el recuperado Palacio de Viana recibe al visitante número 100.000, precisamente el mismo mes en que el subdirector general adjunto de la Unesco, Gerald Boila, viene a Córdoba a interesarse por el casco antiguo, de cuya zona histórico-artística se lleva una buena impresión, la Universidad que inaugura al mes siguiente el nuevo curso con 10.000 alumnos, que prefieren las facultades de Medicina y Derecho, sobre todo acuerda investir como doctor honoris causa a Antonio Gala, Valeriano Orden Palomino es nombrado nuevo vicario general de la diócesis, Felipe Tejedereas, secretario del Obispado y Juan Arias Gómez, notario mayor. Octubre está teñido por la sangre de los colegiales que fallecen en el accidente de la cuesta del 14%, el mismo mes en que el presidente Escuredo inicia una intensa campaña institucional de apoyo al referéndum del Estatuto de Autonomía, que será aprobado este mismo mes.
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