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1982 |
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Manuel Fernández |
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Champán socialista |
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La irresistible revalorización del champán socialista descorchado con la euforia de la espera retenida durante más de 40 años es la nota política que marca este año de 1982 en todo el país. Aquí, en Andalucía, en Córdoba, ese champán tiene dos ocasiones de alegrar con sus burbujas las gargantas de los que en otros tiempos, todavía no muy lejanos, gritaron por la libertad. El 23 de mayo y el 28 de octubre han sido las dos fechas claves alrededor de las cuales gira toda la política nacional, regional y local porque aunque el 23 de mayo es sólo una fecha para la historia de Andalucía su repercusión nacional y su premonición de futuro es un aviso de lo por venir. Y a partir de ahí, todo, porque el resto de los avatares de los distintos partidos pierde actualidad cuando ya más de diez millones de habitantes pronuncian, con la fuerza que tiene, la palabra cambio.
Mítines de época. Pero antes de la llegada del cambio socialista, desde enero, Córdoba es ya un campo de batalla electoral. El PSOE, desde el principio, afirma que va a hacer una campaña como si fuera a gobernar; el PCA esgrime la reforma agraria como caballo de batalla; Unidad Andaluza, el partido del ex ministro Clavero, todavía viva desmiente que haya pactado con AP; Jorge Verstringe, en este momento el delfín aliancista, afirma que UCD representa la nada en el poder mucho tiempo antes de profetizar que de UCD no quedaría piedra sobre piedra; hasta el mismo Blas Piñar llega a Córdoba a abrir la campaña de los ultras en Andalucía aunque su partido, Fuerza Nueva, moriría poco después como formación política para convertirse en asociación cultural. El continuo estado de campaña electoral acerca a esta tierra a los líderes nacionales y es el mes de marzo cuando aterrizan Alfonso Guerra, Santiago Carrillo, Manuel Clavero, Felipe González, Manuel Fraga y Antonio Garrigues. Ya en la campaña de las elecciones generales, con la tierra más trabajada, se olvidarían de descender a este sur, conquistado en mayo por los socialistas. De todas formas dos mítines quedan ya para siempre en la memoria de la época: el que da el PSOE en la plaza de toros en la campaña de mayo y el que celebra el PCA, en la Plaza de la Corredera, en la de las generales de octubre.
En mayo de este año, José Miguel Salinas, y todo el PSOE cordobés, se las promete muy felices. No les falta razón. Han ganado las elecciones andaluzas y han entronizado a un cordobés, Manuel Gracia, en el gobierno autonómico como consejero de Educación. Los otros nuevos parlamentarios andaluces son Julián Santiago Bujalance, Blas Garrido Dueñas, Federico Ortega, Manuel Arenas Martos, Antonio Toledo García y Julián Díaz Ortega, por el PSOE; Antonio Hernández Mancha y Francisco Serrano Navarro, por AP; Luis Marín Sicilia y Miguel del Pino Nieto, por UCD; y Julio Anguita y Ernesto Caballero, por el PCA. En el mes de octubre, los socialistas repiten triunfo a nivel nacional. Por Córdoba consiguen cinco diputados y tres senadores: Guillermo Galeote, José Miguel Salinas, Luis Planas, Pedro Moya y Salvador Blanco irán al Congreso de los Diputados, mientras que Diego Alonso Colacios, Joaquín Martínez Bjorkman y Rafael Vallejo son los nuevos inquilinos del Senado; el resto de las plazas provinciales son para Alianza Popular: Manuel Renedo y Joaquín Fayos resultan elegidos diputados mientras que Luis Hens, será el nuevo senador de AP. Este año de su triunfo, los socialistas disuelven el comité local cuyo último presidente es Joaquín Dobladez y se organizan en torno a las agrupaciones de barrio lo que, en principio, les resulta beneficioso ya que consiguen aumentar la afiliación. Están en buena racha.
Lo mismo que los integrantes de Alianza Popular. Antonio Hernández Mancha, joven abogado del Estado, levanta el partido en Córdoba, le da una imagen de pantalón vaquero y se perfila como uno de los más firmes candidatos a llevar las riendas de la derecha española. (Un futuro que alcanza y que, de pronto, se le rompe en mil pedazos debido, quizá, a la supersónica y fulgurante velocidad de su carrera política. En 1984 es nombrado vicepresidente nacional y en enero de 1987, presidente, una gloria que le duraría dos escasos años).
Lo que queda de UCD. Quienes no andan en racha son los centristas de UCD. Cecilio Valverde, hasta ahora presidente del Senado, no consigue en las elecciones generales sacar su escaño de diputado. Vuelve a la vida profesional aunque sigue al frente de la UCD cordobesa. Bueno, a lo que queda de UCD, que es, más bien, trampas en los bancos, lejanos ya los tiempos en que las moquetas del que fuera gran partido del poder instalado en el pasaje comercial de Galerías Preciados se hicieran famosas gracias a Los viernes de UCD, encuentros semanales que crearon escuela. (Luis Marín Sicilia, un notario de pueblo con ciertos puntos de mira puestos en Cataluña, que se presentó a las elecciones autonómicas de Andalucía de 1986 como presidenciable por el Partido Reformista el mismo año en que Anguita lo hace por Izquierda Unida-Convocatoria por Andalucía, Antonio José Delgado de Jesús por el CDS y Hernández Mancha por AP fue el encargado de ir saldando las cuentas de UCD y en junio de 1983, cansado de visitar bancos para pagar las trampas, convoca a los antiguos fantasmas del centrismo en el Castillo de la Albaida para proponerles que dejaran de ser almas en pena y se convirtieran en reformistas. Una propuesta, ésta de Luis Marín, que se quiso convertir en el Roca del Sur, que, con el tiempo, se vio que no tendría ni porvenir ni arraigo en Andalucía).
El gran batacazo, como decimos, de este año es para la UCD, partido al que ya le quedan escasos militantes algunos de sus barones se han presentado a las elecciones generales bajo las siglas del nuevo partido de Suárez, el Centro Democrático y Social (CDS) y dirigentes que tiren del timón del barco a punto de hundirse. Al final de año la inercia del continuismo predomina en este partido que no se definirá totalmente a nivel local hasta las elecciones municipales de mayo de 1983 en que no presenta candidatos. Tampoco es este año de 1982 el de los andalucistas del PSA, aunque en marzo se han reforzado con el desembarco izquierdista de 200 nuevos militantes provenientes del desaparecido PAU-PTA, a la cabeza de los cuales está Manuel Montalvo Soriano. Pero esto no les reporta beneficios electorales ni en mayo ni en octubre. (En las próximas elecciones de 1983 tampoco conseguirán concejal alguno y el secretario provincial de esta formación, Francisco Martín, retorna a sus clases en la Escuela de Magisterio).
Por su parte, el PCA, que logra colocar en el parlamento andaluz a Anguita y a Ernesto Caballero, pierde fuelle en octubre y aunque importa a un cordobés en la Corte, Antonio Kindelán, para encabezar una lista con imagen no consigue el apoyo de los votantes cordobeses y sí, por el contrario, desencanto y desilusión. De todas formas, al PCA le importa, sobre todo, mantenerse y cuidar la Alcaldía de Córdoba y que su máxima figura, Julio Anguita, sea una máquina continua de promoción y márketing. Es el tiempo en que Anguita participa en los programas de la televisión nacional La Clave y Buenas noches y cuando éste consigue hacer sonar el nombre de su partido a nivel nacional al año siguiente al obtener la supermayoría en las elecciones municipales. (En el año 1984 el alcalde de Córdoba recibe la consideración de mejor político del año por parte de la Cámara Económica de Madrid). Hay que reseñar la muerte, este año, de dos partidos políticos: Unidad Andaluza, de ex ministro Clavero Arévalo, y de Fuerza Nueva, que se reconduce en asociación cultural. Por el contrario, nace uno nuevo: el Centro Democrático y Social (CDS) del ex presidente del Gobierno Adolfo Suárez. Concurre a las elecciones generales de octubre con dos notables ex ucedistas: José Javier Rodríguez Alcaide y Antonio José Delgado de Jesús.
Ascensión (y caída) de Herminio Trigo. A primeros de enero de este año de 1982, el abogado independiente Rafael Sarazá con el tiempo llega a ser miembro del Consejo General de Poder Judicial, que se había presentado a las elecciones municipales de 1979 de la mano de los comunistas, teniente de alcalde y hasta ahora responsable de la Delegación de Urbanismo, abandona el Ayuntamiento por razones de salud. (Es sustituido por el joven estudiante de Medicina y empleado del Servicio de Recogida de Basura, José Luis Gracia). Y entra en escena Herminio Trigo, hasta ahora realizando ocupaciones un tanto oscuras entre ellas, la responsabilidad de los cementerios, que asume la delegación abandonada por Sarazá y se convertirá, de ahora en adelante, en el segundo de Anguita. (A partir de ese momento, y por un tiempo de diez o doce años, la historia de Córdoba estará ligada a dos compañeros de profesión, profesores de EGB por más señas, y amigos del alma en una época: Julio Anguita y Herminio Trigo. Ellos serían los responsables, en definitiva, del avance o retraso de Córdoba durante cuatro legislaturas municipales de 1979 a 1995 hasta que el Partido Popular consigue hacerse con la Alcaldía y entroniza a Rafael Merino.
Hay que dejar constancia que Córdoba, una ciudad que, por otro lado, no se siente comunista, ha sido gobernada siempre por alcaldes de esta ideología o afín desde las primeras elecciones democráticas a excepción de los cuatro años de Merino hasta, al menos, el 2003, en que Rosa Aguilar repite mandato, ésta vez en solitario y sin el apoyo explícito de los socialistas, con los que había compartido gobierno tras los comicios municipales de 1999. Manuel Pérez, de IU-CA, releva, en 1995, a Herminio Trigo hasta las elecciones de este año al ser éste condenado por prevaricación por la Audiencia Provincial. Concurre a las elecciones de este año, pero es derrotado por Rafael Merino. Antes de constituirse la nueva Corporación municipal, el Tribunal Supremo confirma la sentencia que inhabilita a Trigo para ejercer cargos públicos durante seis años y se reintegra a la vida privada como maestro. Posteriormente fue indultado por uno de los últimos Consejos de Ministros de Felipe González, abandonaría el PCA e IU, se convertiría en líder regional de Nueva Izquierda para recalar, finalmente, en el PSOE).
Municipalización de Aucorsa. En febrero de 1982 es municipalizada, en concordancia ideológica con el Ayuntamiento comunista, la empresa de autobuses urbanos (Aucorsa) que desde esa fecha viene cosechando déficits económicos para el municipio, imposibles de soportar para una empresa privada movida no por la prestación de un servicio social sino por el lucro. José Luis Villegas es nombrado vicepresidente de su consejo de administración. Y vuelve a ser Aucorsa tema de polémica entre socialistas y comunistas, a pesar de que los primeros intentan el entendimiento con los segundos a principios de año. Tras la ruptura en la izquierda municipal en los meses finales de 1981, el PSOE vuelve a negociar su apoyo e integración en el gobierno municipal. El desacuerdo, producto quizá de la falta de voluntad para el entendimiento, se traduce en desavenencias y enfrentamientos, sobre todo en temas relativos a empresas municipales, como Aucorsa o Emacsa. La insistencia del posicionamiento sobre Aucorsa de los socialistas le cuesta a éstos la dimisión de su discrepante concejal Enrique Rivas (hermano de Rafael Rivas, en su día con tareas de gobierno en la legislatura del popular Rafael Merino), que forma tándem, en cuanto a batallas dialécticas, con el también concejal socialista Rafael González Barbero. A los déficits de Aucorsa hay que añadir el fallido intento de su denominado Plan Estrella, una remodelación de los trayectos de los autobuses urbanos.
En este año de 1982, y una vez en manos de Herminio Trigo la Delegación de Urbanismo, toman fuerza dos viejos proyectos pertenecientes a esta área y que, prácticamente, han permanecido dormidos durante casi tres años: el Plan Renfe y el Plan General de Ordenación Urbana (PGOU). A pesar de las discusiones, las resonancias políticas y las protestas de los comerciantes por el retraso en la ejecución de obras, algunos proyectos salen para adelante en este año de 1982, respaldados éstos por un ampliado presupuesto de inversiones con 1.100 millones de pesetas de deuda pública, más 350 de presupuesto ordinario. Se adjudican las obras de la nueva Casa Consistorial de la calle Capitulares, se aprueban los costes de la remodelación del Gran Teatro, mientras que la calle Gondomar lucha por mantenerse fiel a su tradicional diseño.
Se emprende la campaña Córdoba de todos, nueva fisonomía, se inicia la puesta a punto del nuevo vertedero municipal, las señalizaciones de la ciudad hacen reconocer a propios y extraños que es una de las capitales que se llevan la palma en este sentido y se inician campañas de prevención de delincuencia juvenil. Hay que recordar, igualmente, actuaciones encaminadas a multiplicar el empleo, donde aparecen denuncias de dedocracia, y la lucha sin cuartel contra las urbanizaciones clandestinas (un problema éste que continúa en el siglo XXI, aunque bajo el nombre de parcelaciones ilegales). Es este año cuando desde la Delegación municipal de Cultura, ubicada en la Posada del Potro, su delegado, el andalucista Francisco Martín, le da un empuje al mundo de las tradiciones tanto culturales como sociológicas de Córdoba. También hay que dejar constancia de que el encuentro hispano-árabe que tiene lugar a comienzos del año, con rezo incluido en la Mezquita, lo que irrita al obispo Infantes Florido, deriva, con algunas soluciones de continuidad, como el viaje corporativo a Marruecos, en una lucha interna de la Asociación Musulmana por el llamado oro del moro, que cada día parece alejarse más de Córdoba, por más interés que le ponga el alcalde Anguita, o el propio Ben Bella, en su visita del 13 de febrero a esta ciudad.
Millones y conflictos. Mientras en el Ayuntamiento de Córdoba lo normal es la discusión y el enfrentamiento político, en la Diputación Provincial, sin embargo, todo es placidez y consenso político inalterables que el presidente, el ucedista Diego Romero, ha sabido mantener desde que accediera al cargo. Y aunque los pueblos sufren este año las consecuencias de la sequía y las calamidades del empleo comunitario, los ayuntamientos de la provincia, todavía con los alcaldes de las primeras elecciones democráticas, ven como van llegando a esos andurriales de Dios millones y millones de pesetas provenientes de los presupuestos ordinario y de inversiones de la Diputación o de sus planes provinciales de obras y servicios. En este año de 1982 es reseñable el plan de instalaciones de reemisores de RTVE con motivo del Mundial de Fútbol, que alegra el estío de toda la provincia, la cesión de terrenos para la Facultad de Filosofía y Letras, las obras de acondicionamiento de la futura Facultad de Derecho y las negociaciones para la conversión del Hospital General en Clínico. Por otra parte, se frustra el deseo de la Corporación provincial de construir una estación de autobuses en la explanada colindante al Palacio de la Merced.
En el terreno laboral se inicia una cadena interminable de expedientes de regulación de empleo y de suspensiones de pagos, que abre González Espaliú SA el 16 de febrero y continúa Rodríguez Hermanos SA el 30 de julio. Al finalizar el año otras empresas menores han debido también presentar ante el Juzgado de Primera Instancia la correspondiente solicitud, asfixiadas por la incapacidad financiera para sobrevivir. Las conflictivas negociaciones de convenios colectivos en múltiples empresas y sectores construcción, metal, artes gráficas, transportistas autónomos, Telefónica, grandes almacenes, banca, butano, hostelería y el campo dejan sobre el tejido social la huella de las luchas por conseguir las condiciones que reclaman los trabajadores para regular sus relaciones laborales en los próximos uno o dos años.
Destaca la noticia esperanzadora de la solución para la Sociedad Española de Construcciones Electromecánicas (Secem) que había amenazado el futuro de la plantilla, unos mil trabajadores. Un largo y tortuoso camino sufren los trabajadores de La Letro antes de lograr el acuerdo que asegura la reconversión tecnológica de la vieja factoría mediante la incorporación del tren de colada continua. El pacto final sobre el plan de reestructuración de Ibercobre, gran éxito de los sindicatos, puede significar la mejor salida de las posibles. La otra gran empresa de Córdoba, Westinghouse SA, consigue, tras una prolongada lucha y negociaciones, un plan de reestructuración sin medidas traumáticas, que les auguran más de un lustro de consolidación para la factoría de Wesa, cuya plantilla había pactado hace año y medio una suspensión temporal. En el terreno político-laboral hay que dejar constancia del encierro, el 22 de abril, de tres personas en la grúa de Gran Capitán, que en ese momento servía para las obras de edificación de la ampliación de la Caja Provincial de Ahorros.
Los encerrados son desalojados horas antes de que el presidente del Gobierno, Calvo Sotelo, visitase Córdoba. En el ámbito sindical, Emilio Fernández Cruz sustituye a Antonio Arjona al frente de la UGT, en la época en que en la patronal Confederación de Empresarios de Córdoba CECO es liderada por Juan Vidal Pamos, el Colegio de Médicos elige como presidente a Eladio García, Rafael Bernal sustituye a José García Marín al frente de Hostecor, CC OO hace lo propio en la persona de Manuel Rubia y en la Cámara de Comercio Enrique Lovera le disputa la cabeza de la institución a José Luis Vílchez que, con el tiempo, llegaría a presidir esta entidad y la CECO. Es el año en que Gregorio López sustituye en el Gobierno Civil a Joaquín Esteban Mompeán.
Gala, doctor honoris causa. En el mes de abril de este año de 1982 la Universidad cordobesa se viste de fiesta para proclamar a Antonio Gala doctor honoris causa. El acto se celebra en el Paraninfo de la Facultad de Medicina y el escritor cordobés pronuncia un discurso centrado en Andalucía, una unidad entre componentes contrarios. El profesor José Manuel Cuenca Toribio que este año recibe el Premio Nacional de Historia por su obra Andalucía, historia de un pueblo oficia de padrino. Precisamente el profesor Cuenca Toribio, decano de la Facultad de Filosofía y Letras, se presenta a la reelección en disputa muy reñida con el profesor José Avilés. Resulta elegido el primero. En este año Francisco Moreno Gómez, historiador y profesor cordobés, gana el premio Díaz del Moral del Ayuntamiento con su obra La República y la Guerra Civil en Córdoba, que cuando sale a la luz se convierte en best-seller. (Este sería el comienzo de una prolífica carrera como investigador de este cordobés de Villanueva de Córdoba, catedrático de instituto en Madrid, que en 1985 editaría La Guerra Civil en Córdoba, en 1987 Córdoba en la posguerra. La represión y la guerrilla, 1939-1950, y en 2001 La resistencia armada contra Franco. Tragedia del maquis y la guerrilla).
Despertar del esplendor árabe. Precisamente en este año, por mayo, nace la nueva editorial cordobesa El Almendro, que se especializará en judaísmo, una de las tres religiones junto con el islamismo y el cristianismo que convivieron en la época de esplendor califal de Córdoba. Julio Anguita pide para la Mezquita, el gran templo musulmán, protección universal, el mismo año en que visitan la ciudad dos representantes de la Unesco Fernando Valderrama y Guillermo Rosales, que afirman que Córdoba podría declararse Patrimonio cultural de la Humanidad al tiempo que se informan del estado de la ciudad vieja. (El 2 de noviembre de 1984 la Unesco proclama a la Mezquita de Córdoba como Patrimonio Mundial de la Humanidad. Diez años después, el 15 de diciembre de 1994, parte del casco histórico de Córdoba recibiría el título de Patrimonio de la Humanidad). El año que comienza con la celebración del I Encuentro de Amistad Hispano-Árabe, cuyos participantes rezan en la Mezquita de Córdoba sin permiso del obispo, es el mismo en que el ex presidente argelino Ben Bella visita Córdoba; se recibe una donación, de Egipto, de un fondo bibliográfico de 2.000 volúmenes con destino al departamento de Árabe de la Universidad; el arabista Manuel Ocaña recibe el Averroes de Oro; Jaime Sellán, presidente de la Asociación Musulmana Cordobesa, es detenido por presunta apropiación indebida y acusado de malversación de fondos; y es inaugurada, en el mes de septiembre, en Pedro Abad, la Mezquita de los Admadíes.
En este mismo año, el filósofo francés Roger Garaudy cristiano, marxista y, finalmente, musulmán afirma en la Posada del Potro, junto a Julio Anguita, que la Unesco apoyaría un Centro de Estudios Árabes en Córdoba (Años más tarde, Garaudy se instalaría en Córdoba y se le cedería, para su uso como museo de las Tres Culturas, la Torre de la Calahorra). Otros acontecimientos culturales del año son la presentación del primer volumen del Catálogo Artístico y Monumental de la Provincia de Córdoba; la inauguración, en Montoro, del Museo Antonio Rodríguez Luna, dedicado al gran pintor de proyección internacional nacido en esta localidad; el intento de popularizar el arte por la Asociación Sindical de Artistas Plásticos a través de la organización de la I Exposición al Aire Libre, en el Paseo de la Victoria; la exposición en torno al arquitecto Félix Hernández; la restauración de los lienzos de Romero de Torres del Círculo de la Amistad cuando Manuel García Alonso es elegido presidente de esta entidad; la clausura de la exposición El flamenco en el arte por el poeta Luis Rosales; la investidura, como profesor honorario de la Escuela de Magisterio de la Iglesia, del sacerdote Egidio Vigano; se celebra el I Festival Nacional de Folklore; y el profesor José María Ortiz Juárez es distinguido con la Cruz de Alfonso X el Sabio por su prolongada labor docente en el Instituto Luis de Góngora.
Una ministra por sevillanas. Por mayo, la ministra de Cultura, Soledad Becerril, se viste de sevillana, y se va a la Romería de Linares antes de las elecciones generales de octubre, el mismo mes en que la Asociación de Amigos de los Patios le entrega la Maceta de Oro a Matías Prats y Fabiana Rioboo es elegida reina de este colectivo que lucha por la permanencia de estos espacios abiertos con cielo particular.
En junio, la infanta Margarita inaugura en Cabra la nueva residencia sanitaria que lleva su nombre mientras que en noviembre, los vecinos del parque Cruz Conde se movilizan contra la instalación, en uno de sus pisos, del Centro Radiológico, por su posible peligrosidad y que posteriormente sería clausurado por el Ayuntamiento. Pero el año comienza con otra movilización ciudadana: los vecinos de la urbanización Miralbaida se levantan en protesta por la voladura, a causa del aire, de los tejados de sus pisos a los pocos días de estrenados éstos precisamente el año en que el Ayuntamiento, que se tiene que trasladar al antiguo edificio de Hacienda, enfrente del Gran Teatro, por el estado ruinoso del viejo caserón de Pedro López, le declara la guerra a las parcelaciones clandestinas y promete demoliciones, que nunca llegarán a producirse. Felipe González, de la mano del senador socialista Joaquín Martínez Bjorkman, apoyaría la lucha de estos damnificados.
El mismo año en que en el Gobierno Civil Gregorio López Martínez sustituye a Joaquín Esteban Mompeán a quien la Diputación le otorga el título de hijo adoptivo de la provincia es nombrado nuevo gobernador militar el general Álvarez de Lara y en la Avenida de Barcelona es inaugurada, en noviembre, una réplica de la barcelonesa Fuente de Canaletas, acto al que asiste el, por esta época, alcalde de Barcelona, Narcís Serra. Y se hará costumbre, como en Barcelona, que los aficionados del Barça vayan a esta zona a vivir la algarabía del triunfo, o las lágrimas de la derrota, de su equipo. Los cordobesistas, este año, no saben si reír o llorar con el Córdoba CF, que al final de temporada, como casi siempre, salva la categoría en Segunda División A de manos del entrenador yugoslavo Rajkov.
Quienes sí lloran son los aficionados al automovilismo: los pilotos cordobeses Arcadio Aranda y Manuel Palacios fallecen al incendiarse el vehículo con el que participaban en el II Rallye Costa de la Luz; y al montañismo: Antonio Sánchez Granados fallece cuando intentaba el ascenso a una de las cotas de la Sierra del Castillo, de Espiel. Hechos que ya pueden contar las dos nuevas emisoras de FM que nacen en Córdoba: Antena 3 Radio y Radio Mezquita, que se estrenan en las ondas cordobesas el mismo año en que es asesinado a tiros en el Kiwis Pub el joven Manuel Jesús Toledano; en que el minero José Rodríguez Moreno muere en el Pozo Espiel, de Encasur, a causa de una explosión de grisú; en el que se comete un crimen de familia en el Barrio del Naranjo, que conmueve a la ciudad; y en el que ya comenzaba a aparecer en los medios de comunicación la violencia de género: en Hornachuelos, Ana Moreno, de 54 años, es muerta a tiros de escopeta por su esposo tras 30 años de turbulento matrimonio y malos tratos. El año en que Miret Magdalena ordena la clausura del Centro de Observación del Tribunal de Menores porque a tres de ellos los mantienen internados en celdas.
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