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21 de julio de 2011 |
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Antonio Checa |
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Curro López Real. 76 años de militancia |
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Setenta y seis años de militancia en un mismo partido de ellos 30 en el exilio no es una marca fácil de igualar. La tenía Francisco López Real, Curro para todos, cuando fallecía el 7 de mayo de 2004 a los 91 años. Con sólo 15 años, mucho antes, pues, de terminar sus estudios de Ingeniero técnico de minas, en plena Dictadura de Primo de Rivera, se había afiliado a las Juventudes Socialistas y las había organizado en la cuenca minera onubense.
Origen minero. Nace en Minas de Riotinto, el 27 de abril de 1913, era, pues, uno de esos tauro apacibles pero tenaces. Le viene de familia. Su padre pierde el empleo, capataz de minas, por apoyar la huelga general de 1917. En 1935, con 22 años, es nombrado Secretario Internacional de las Juventudes Socialistas, nombramiento al que no es ajeno su conocimiento de idiomas. Viaja a la URSS. La guerra le lleva a ser en 1937 Secretario General de la Federación Socialista de Badajoz y se mueve en la zona de la ancha provincia frente de Castuera que permanece hasta los últimos días de la guerra en el sector republicano.
Ingresa en la cárcel en 1939, al término de la guerra, e inicia un penoso peregrinaje, primero en Valencia, luego en Dos Hermanas, de donde consigue escaparse con ingenio, pero por un chivatazo es detenido en Portugal, vuelve a prisión, pero como los tribunales franquistas buscan vanamente poder imputarle delitos de sangre aprovecha un indulto y sale un 20 de mayo de 1946. Se ha pasado casi toda la II Guerra Mundial en prisión y en ese tiempo ha sido elegido en plena clandestinidad Secretario General del Partido en Andalucía, y al mismo tiempo dirigente de la UGT y de las Juventudes Socialistas.
El mismo día que respira libertad, convoca a la ejecutiva del PSOE andaluz. No quiere perder tiempo en reorganizar el partido. Año y medio estará en esa tarea, mientras trabaja en Abengoa en Sevilla, pero un día un compañero al que propinan una paliza da su nombre como responsable máximo del partido en Andalucía y no tiene otra opción que el exilio. Cruza los Pirineos la Nochevieja de 1947.
En el exilio París, y sobre todo Bruselas, se relaciona con núcleos sindicalistas y ocupa cargos de responsabilidad en la Internacional sindical, la CIOSL. Sigue trabajando para el PSOE, al margen de cargos, en una ocasión cruza la frontera española disfrazado de hincha del Standart de Lieja. Entra en la ejecutiva de transición de 1972, conoce a los nuevos militantes del interior y va a ser una de las personas claves en la preparación del congreso de Suresnes en 1974 que anuncia en rueda de prensa clandestina, el que marca el paso del eje del socialismo español del exilio al interior y el inicio del liderazgo de Felipe González, entonces Isidoro. Regresa definitivamente del exilio al inicio de la Transición y se afinca en Madrid. Vuelve a la ejecutiva del partido socialista en 1979 y permanece en ella hasta 1984. Se consolida su imagen de hombre trabajador, leal, ético, poco amigo de protagonismos. No está por ello en los primeros puestos de las listas al congreso o al senado de los primeros años de la democracia.
Homenajes. Al Congreso de los Diputados llega en 1986, cuando tiene ya 73 años y es por ello uno de los diputados de más edad, lo que es visiblemente un homenaje de sus compañeros andaluces. Repite en la siguiente legislatura, la de 1989, en ambos casos por la provincia de Sevilla. Por lógicas razones de edad, no es un diputado muy activo, tiene pocas intervenciones y éstas por lo general referidas a asuntos internacionales. En 1993 es elegido senador y en la Cámara Alta se vincula a las comisiones de Asuntos Exteriores.
En 1995 se le tributa un homenaje en su tierra, la Cuenca Minera, y tiene a su lado a Felipe González y a Alfonso Guerra. Por esos años le preocupan ya los problemas de corrupción interna que florecen en el socialismo español, años después afirmará que fue un grave error no corregirlo a tiempo. En 1996 deja el Senado. Tiene ya 83 años. Le llega una merecida jubilación, pero no va a permanecer nunca al margen de la actividad política ni al margen de su partido, para el que siempre será una referencia de lealtad, trabajo desinteresado y compromiso. |
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